¿Cómo alimentarte para entrenar/competir en altura?

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¿QUÉ LE PASA A MI CUERPO CUANDO ENTRENO EN ALTURA?

La altitud influye en tu rendimiento, al haber menor presión del aire existe menos oxígeno disponible para respirar. Comienzas a respirar más rápido para conseguir más oxígeno, el volumen del plasma cae para aumentar la concentración de células rojas en la sangre y tu corazón empieza a latir a tope para llevar más sangre a los músculos. Continuar leyendo “¿Cómo alimentarte para entrenar/competir en altura?”

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¿Cómo afecta la altitud a mis carreras?

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El fin de semana pasado entrené en el Nevado de Toluca, a 4,250msnm. Puedes ver el resumen de mi entrenamiento con Garmin dando click a la imagen.

Lo has oído muchas veces “El Maratón de la Ciudad de México está pesado por la altura, yo me troné,” pero no terminas de entender cómo fregados afecta la altura a tu rendimiento deportivo, ¿cierto? Es mucho más sencillo de lo que parece, te explico:

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¿POR QUÉ TENGO QUE ENTRENAR FUERZA PARA CORRER?

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Si tienes la meta de comenzar a correr, necesitas trabajar una maravillosa capacidad física llamada FUERZA, para lograr tu objetivo evitando cualquier tipo de lesión. Muchas de las lesiones de los corredores se dan a consecuencia de la falta de fuerza. La fuerza muscular desarrollada en un corredor va más allá de solo tener resistencia; en un caso específico es indispensable para ESTABILIZAR a los huesos, las articulaciones en un entrenamiento aeróbico como la carrera. Continuar leyendo “¿POR QUÉ TENGO QUE ENTRENAR FUERZA PARA CORRER?”

¡Fortalece tu core y reduce tiempos de carrera!

2013sports33_016-1¿Ejercicios de fuerza para qué, si yo no quiero ser musculoso? Con correr tengo suficiente…Piénsalo dos veces.

El core es la zona media del cuerpo que lo estabiliza y desde donde se toma fuerza para realizar movimientos con todas las extremidades. Comprende los músculos y articulaciones del torso y cadera. Continuar leyendo “¡Fortalece tu core y reduce tiempos de carrera!”

Nuevo video: Cómo calentar antes de correr

Todos, desde los más novatos hasta los más experimentados, hemos omitido alguna o varias veces el calentamiento por flojera o para ahorrarnos tiempo. Nos damos cuenta de que la regamos durísimo hasta que nos llega una súper lesión que nos saca de la jugada por semanas o meses. A mí ya me pasó hace años y no quiero que te pase, así que reuní toda la información sobre cómo debe ser un buen calentamiento antes de entrenar o correr diferentes distancias. Este debe incluír:

10 minutos de lubricación articular

10 minutos de trote suave

10 minutos de estiramientos dinámicos

Cero a 10 repeticiones de 100 metros de acuerdo a la distancia que correrás

Den click en la imagen para ver el video con toooooda la información sobre el calentamiento para corredores 😀

omo calentar antes de correr calentamiento ejercicios videoEspero les sea muy útil. No olviden suscribirse a mi canal de Youtube para recibir actualizaciones cada miércoles y viernes.

¡Saludos y felices kilómetros!

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¡Atrévete a correr un maratón! (8 pasos para conseguirlo)

A lo largo de estos siete años corriendo y 15 maratones terminados, algo me ha quedado muy claro: Al maratón hay que RESPETARLO, pero jamás TEMERLE. Desde que crucé la meta de mi primer 10K, supe que quería hacer un maratón pronto, después encontré en Cancha, de Reforma una serie de entrenamientos que Rubén Romero publicaba invitándonos a hacer nuestro primer maratón 20 semanas después. Me animé, tomé su reto, elegí el que quería que fuera mi primer maratón (Mazatlán 2009) y me enfoqué en entrenar para conseguirlo. En ese entonces tenía trabajo y escuela, por lo que no siempre pude entrenar como hubiera querido, además no consideré la humedad y el calor de aquél puerto, por lo que el maratón me resultó muy pesado, pero todo el esfuerzo cobró sentido al cruzar la meta sabiéndome maratonsita al fin, sabiéndome capaz de vencer cualquier circunstancia en la vida.

Unos meses después decidí hacer un maratón más en forma, me discipliné mucho más con mis entrenamientos de carrera, agregué natación y pesas y el resultado fue que reduje una hora mi tiempo en 42K y corrí un maratón que en ningún momento me pesó o me hizo sufrir, lo disfruté de principio a fin y me dejó con ganas de más. Meses después, en Torreón 2010 habían pasado solo cuatro meses después de mi apendicectomía, el doctor me dijo que podría correrlo sin problema, pero creo que ese doctor nunca había corrido ni un 5K, durante la carrera me descompensé, estuve a punto de desmayarme, vi “la pared” y los últimos kilómetros ya no los corrí, solo arrastré mis pies pesadamente hasta la meta.


A lo largo de mi camino, me ha tocado conocer desde el loco cuya primera carrera fue un maratón completo (y lo completó sin preparación alguna) , hasta la señora que llevaba siete años corriendo muy disciplinadamente y no se atrevía a correr el maratón completo porque su esposo le decía que le podía pasar algo (a esta señora, aunque no la conocía, la motivé a inscribirse al completo, lo hizo y me lo agradeció llorando). He visto que la gente se va a los extremos, o se espera demasiado por miedo al maratón o lo ve sin respeto, como cualquier carrera y la distancia le cobra ese atrevimiento metro a metro. También he visto a quienes se sobreentrenan, hacen demasiadas distancias arriba de 30 kilómetros, casi casi ensayan el 42 completo y cuando llega el gran día, ya no traen nada en las piernas y hacen un tiempo horrible, lo sufren y juran jamás volverlo a intentar.

Para mí, la fórmula para disfrutar el maratón es cosa sencilla:

1. Elegir una carrera varios meses antes, inscribirse, pagar el viaje y hacer toda la planeación alrededor de el evento. Un viaje a un maratón se puede convertir en un gran plan para la familia completa y toda esta expectativa te motivará a tomar muy en serio tu preparación.

2. Seleccionar un entrenador o plan de entrenamiento adecuado a nuestras posibilidades/ necesidades y apegarse lo más posible a él (tampoco atormentarse por haber faltado a dos o tres entrenamientos, pero tener disciplina). Considerar las especificaciones de la ruta para entrenar para vencerlas. Aquí pueden descargar el entrenamiento de Rubén Romero que menciono.

3. Alimentarte e hidratarte correctamente desde el día uno de tu entrenamiento. No esperes a la semana de carga de carbohidratos para consumir tus necesidades diarias de nutrientes y líquidos, comprende que de la calidad de tu alimentación depende gran parte de tu resultados en los entrenamientos y en tu gran carrera.

4. Descansar. Yo amaba salir a bailar y llegar a mi casa a las seis de la mañana con los tacones en la mano…hasta que comencé a correr. Y no me costó ningún trabajo cambiar esas horas bailando en la madrugada por horas corriendo al amanecer, los red bulls por Gatorade y los amigos fiesteros por amigos corredores. De vez en cuando puedes salir un viernes y no pasa nada, pero es importante que procures dormir suficiente y tomar muy en serio tus días de descanso de entrenamiento, pues son parte fundamental de tu asimilación del entrenamiento.

5. Preparar una buena playlist. Hay quienes no soportan correr con música, los respeto, pero yo lo amo y estoy segura de que cualquier maratón me hubiera costado horrible de no habedr sido por la buena inyección de energía que me dio cada canción que seleccioné específicamente para ese día (sí, como las novias en su boda).

6. Selecciona el outfit adecuado. Una ropa y tenis que te quede cómoda, que te guste mucho y con la que puedas correr a gusto por horas y horas es la indicada para el gran día. Haz varias pruebas en tus ditancias previas hasta dar con el atuendo perfecto.

7. Hacer una buena carga de carbohidratos. La semana anterior asegúrate de hidratarte y cargar los carbohidratos que almacenarás en tus piernas y explotarás el día de la carrera. En la columna negra a la derecha de este blog pueden descargar un plan de Xorge Mirón, un excelente nutriólogo, con tips que siempre sigo para una carga de carbohidratos efectiva.

8. ¡DISFRÚTALO! Una vez que haya sonado el disparo de salida, comienza la fiesta para ti, vívela, gózala, dale permiso a tu cuerpo y tus emociones de llevarte por esta experiencia única que cambiará tu forma de ver la vida en adelante.

Entonces, ¿te atreves a correr un maratón ya? No tienes nada que perder. Revisa mi calendario de carreras 2016, elige tu meta y ¡vuélvete maratonista de una vez por todas!
¡Feliz lunes!

5 cosas que deberías estar haciendo para mejorar como corredor

1. ¡LEVANTA PESAS! Sí, ya sé que te parece aburrido, tedioso y cero emocionante, pero cada hora que dediques al entrenamiento de fuerza es una gran inversión cuyos resultados notarás el día de tu gran carrera. Y no, no se trata de ir al gimnasio a hacer series de pesas con larguísimos descansos para platicar y tomar el fresco, necesitas hacer muchas repeticiones con poco peso y armadas a manera de circuito, de forma vayas de un aparato a otro sin descanso hasta completar unas 5 series de cada uno. ¿Los básicos para el corredor con agenda ocupada? Prensa, ejercicios de aductores, abductores, curl de frente e invertido. Estos movimientos blindarán tus piernas contra las lesiones y te darán la fuerza y potencia que necesitas para vencer tus tiempos de carrera. Al terminar el circuito de pesas, corre por 5 a 10 minutos a velocidad intensa, de esa forma transferirás el trabajo de fuerza a potencia en tus músculos.

2. CONSUME MÁS PROTEÍNAS. Mientras una persona sedentaria requiere consumir un gramo de proteína diario por kilo de peso corporal, un deportista activo necesita entre 1.5 y 2 gramos para funcionar bien. Muchos corredores pensamos que el deporte nos da permiso de comer lo que queramos sin temor a engordar y sí, es cierto, pero si no mejoras tu alimentación, aunque seas flaco jamás conseguirás grandes resultados deportivos, pues, como un coche, no tendrás el combustible necesario para lograrlo. Consumir la cantidad necesaria de proteínas cada día (procurando que en su mayoría provenga de alimentos “reales” y no suplementos), te permitirá mantener tu masa muscular a pesar de las largas distancias y reparar tus músculos tras los entrenamientos extenuantes, con esto te harás más resistente a las lesiones. También controlará tu apetito a lo largo del día y acumularás menores cantidades de grasa en el área abdominal. Claras de huevo, atún, pescado, pollo y leguminosas no pueden faltar en tu dieta diaria. Al levantarte, no pases más de 30 minutos sin consumir proteínas, para no comenzar a metabolizar tu masa muscular y, al finalizar cada entrenamiento, no dejes pasar menos de 30 minutos sin reponer las proteínas que repararán el daño muscular.

3. ¡VETE A DORMIR! Cada deportista profesional al que he entrevistado, me ha dicho que considera al descanso y sueño como parte fundamental de su entrenamiento. Mientras duermes, tu organismo se regenera y repara el daño que le has ocasionado durante el día. Los procesos químicos que tu cuerpo realiza durante las ocho horas de sueño no se pueden sustituír de ninguna forma y serán definitivos a la hora de pretender romper marcas o mejorar tu condición como corredor. En estos tiempos, el sueño de calidad ya parece un lujo o algo imposible de conseguir. Pero no lo es, si cenas ligero, creas un ambiente oscuro, fresco y neutro en tu recámara y te mantienes alejado de dispositivos electrónicos y bebidas estimulantes las horas anteriores a irte a la cama, evitarás el insomnio y podrás conciliar un sueño realmente reparador.

4. ¡NO TE OXIDES! Mientras más joven eres, mejor rindes deportivamente.Varios estudios han demostrado el efecto de oxidación celular que provoca ejercitarse intensamente y más cuando se hace al aire libre, por eso podemos ver muchos triatletas de distancia Ironman que, a pesar de ejercitarse como pocos, aparentan mucha más edad de la que realmente tienen. Los antioxidantes son básicos en la alimentación de cualquier persona, pero mucho más en la de un corredor, ellos contrarrestarán a los radicales libres, retrasarán el envejecimiento y muerte de las células, tejidos y ¡de todo tu cuerpo! Yo desayuno muchos días a la semana un smoothie que lleva polvo de proteína sabor vainilla, leche deslactosada y una mezcla de fresas, zarzamoras y arándanos congelados. También es buena idea añadir arándanos a tu avena o yogurt del desayuno, consumir linaza (3 cucharadas diarias tienen una alta carga de antioxidantes), pescados de aguas frías como el salmón, sardinas, nueces, almendras, espinacas, frutas cítricas, soya, té verde, café ¡y hasta chocolates o una copa de vino cada día! Si sientes que no están consumiendo suficientes antioxidantes a partir de los alimentos, puedes cubrir tus requerimientos comiendo cápsulas de aceite de salmón.

5. VARÍA TU ENTRENAMIENTO DE CARRERA. Muchos corredores, sobre todo al iniciarnos en este deporte, cometemos el error de correr cada día la misma distancia al mismo ritmo, sin variaciones de intensidad, terreno ni inclinación. Hace por entrevisté a Spencer White, director del Laboratorio de Rendimiento Humano e Innovación de Saucony y me explicó que gran parte de nuestras lesiones y estancamientos en tiempos y resultados deportivos, son provocadas por no variar nuestros entrenamientos, al hacer esto sobrecargamos los mismos músculos, articulaciones y huesos, que terminan lastimándose. Según Spencer, la mayoría de los corredores elite y profesionales a quienes ha analizado corren máximo dos veces por semana a ritmo intenso, haciendo intervalos o algún trabajo de velocidad y el resto de los días corren un simple trote de recuperación, a un ritmo mucho más lento de lo que sus capacidades les permiten. Además, no compiten cada fin de semana, se preparan por meses para brillar en 5 a 10 competencias importantes al año. Su recomendación es alternar cada día distancia, intensidad, terreno e inclinación de tus entrenamientos, así como el calzado.

Leyendo esto, ¿crees poder hacer algunas mejoras a tu manera diaria de prepararte para correr?

Espero que sí, ¡linda noche!

Mis 34 kilómetros en el MICM

El Maratón de la Ciudad de México es, por mucho, mi carrera favorita. Desde que lo corrí por primera vez (21K en 2008), lo he visto crecer en organización, porra y participantes y me encanta verlo cada día más guapo, pero este año se lució. De principio a fin de la ruta, no esuché una sola queja. ¡Felicidades a Emoción Deportiva y el IDDF por eso!

Y aquí les va mi experiencia:

DÍAS PREVIOS

Cuando voy a Monterrey, un grupo enorme de corredores de aquella ciudad me recibe siempre de la mejor manera, son los Gusanito Runners y esta vez vinieron en un grupo de ¡60 maratonistas! a correr el MICM. Viernes, sábado y domingo estuve con ellos cargando carbohidratos, platicando, compartiendo la carrera y celebrando sus logros. Me encantó recibirlos y en diciembre los veré en el Maratón de Monterrey. Me trajeron la nueva playera de su club con mi nombre y se los súuuuuper agradezco, compartí momentos muy padres con ellos este fin de semana, son súper divertidos.

EL DOMINGO DEL MARATÓN

Vivo muy cerca de la salida del maratón y pedí un taxi para llegar muy temprano, pero cuando llegamos a Avenida Juárez, ya estaba cerrada, y mejor me bajé y entré al metro. El andén estaba repleto de corredores y en el ambiente se respiraban nervios, emoción. Esperábamos el primer metro del día, el de las seis de la mañana, que venía desde Cuatro Caminos. Por fin llegó y en el vagón platiqué con una par de señores mayores, que este año esperaban por fin romper las 3:15. Mis respetos para ellos.

Saliendo del metro en el Zócalo, fui al guardarropa a dejar mis cosas y me formé en el contingente de mujeres, saludé algunas amigas, me tomé un Gatorade Prime que me dieron en la entrada y escuché el himno nacional mientras mi piel se ponía chinita. Por fin, ¡el disparo! Y mientras salíamos, el arco delante de la meta explotó en fuegos artificiales, haciéndome llorar una vez más, al dar la vuelta al Zócalo, veía brincar fuegos artificiales de todos los colores, el cielo estaba aún de noche y poco a poco, cuando avanzábamos entre Juárez y Reforma, la luz comenzaba a aparecer y la luna se veía enorme, hermosa frente a nosotras.

Pasamos por el Monumento a la Revolución, en La Palma nos encontramos con las porras de los mediomaratonistas que estaban esperando su salida, entramos a Polanco y poco a poco me fui encontrando con amigos que me saludaban, gritaban o se detenían un momento a platicar. Estaba tan emocionada que ni me había fijado en los kilómetros ni en mi paso, estaba de fiesta, feliz.

De pronto estaba ya en el kilómetro 14, dentro del Bosque de Chapultepec, el sol estaba hermoso, la luz jugaba con las hojas de los árboles y yo no podía dejar de sentirme bendecida de estar ahí, sana, corriendo y disfrutando con miles de corredores de mi ciudad.

Pasando Gandhi volvimos sobre Reforma hasta la Diana, crucé el tapete de los 21K en 2:00 hrs, a pesar de que quería llevar un paso muy moderado, iba bastante bien y me sentía enterita. En Chapultepec me salí de la ruta para meterme al metro, entonces llegó un chico y me preguntó asustado “¿Estás bien?” me reí y casi sin poder respirar asentí, entré al metro y tuve que dar una gran vuelta, ir hasta Tacubaya, transbordar y bajar en Mixcoac.

Al salir me reincorporé a la ruta, pero ya sentía mis piernas un poco duras, me tomó unos 10 minutos volver a entrar en calor y ritmo, cuando corríamos sobre Insurgentes el sol estaba intenso y nos golpeaba la cara, las porras eran impresionantes, en ningún otro año había visto tanta gente en la ruta y con tan buena actitud, tenían miles de puestos de abastecimiento improvisados, carteles divertidos, gritos de ánimo, extendían la mano para chocarla contigo, te miraban a los ojos y sentías que te comprendían, te admiraban por estar ahí haciendo lo que estabas haciendo.

No se cómo de pronto me “teletransporté” del World Trade Center a la Glorieta de Insurgentes, esa subidita ya me cayó un poco gorda, pero de bajada sabía que estábamos a punto de llegar.

En la esquina de Reforma e Insurgentes, en el kilómetro 35, tomé un vaso de Gatorade y no encontré otro puesto de abastecimiento sino hasta el kilómetro 40, en Juárez y el Eje Central, cuando ya moría de sed y estaba considerando seriamente detenerme en un Oxxo.

Corrí sobre el Eje Central hacia Izazaga, el piso estaba mojado, la gente se cerraba sobre la acera para gritar a los corredores y todos sabíamos que la meta estaba ya muy cerca, solo había que resistir un poco más. En el kilómetro 41, el sol ya me había dado en la torre, la cabeza me dolía y me sentía deshidratada, comenzaba a perder la fuerza. Entonces, Citlalli, mi amiguísima de entrenamientos y carreras que se fue a vivir a Querétaro y no veía desde hace dos años, se apareció gritándome con su sonrisota y comenzó a correr a mi lado, dándome ánimos. Eso me recargó la pila al cien, aceleré el paso y vislumbré al fondo la meta, la Catedral, mi maratón, mi ciudad, alcé los brazos y crucé el arco.

Cruzando la meta me dieron un Gatorade Recover. Su sabor no es el mejor, por lo que nunca antes me lo había tomado completo al terminar una carrera, pero esta vez decidó hacerlo, estaba helado y yo moría de sed, fue taaaaaan refrescante.

Saludé algunos amigos y comencé a sentirme débil, mal, fui por mis cosas al guardarropa, me senté ahí mismo a un lado de una valla, me quité los tenis, calcetines, recosté mi cabeza y, por un minuto, me quedé dormida, completamente. De pronto reaccioné, me levanté y arrastré mi humanidad hasta el Starbucks más cercano, donde pedí un café helado para seguir recuperando proteínas y un vaso con frutas para los antioxidantes y ahí sí, me acosté en un sillón cuan larga soy y me dormí profundamente por unos 15 minutos, debí haber consumido más Sport Beans pero por olvidadiza me había dado un bajón de azúcar impresionante. Después me fui a mi casa, me metí en el bote de la ropa con dos bolsas de hielos y agua, me di un baño, me arreglé u salí para encontrarle en el Salón Corona con mis amigos Gusanitos de Monterrey para celebrar y comer un poco, entonces ya me había regresado la actitud y me sentía bien, tranquila, relajada, no tenía nada de dolor muscular ni en los pies por alguna rozadura, había sobrevivido a los 34K elegaaaantemente y a gusto.

Después de estar todo el día con estos amigos, llegué a mi casa, dormí profundamente y al otro día me levanté como si nada, increíble, ningún dolor, ningún malestar, lo único que me duró hasta el jueves fue el dolor de cabeza por la insolación, pero mis músculos, huesos y articulaciones estaban como si nada, como si hubiera sido un 3K cualquiera. Eso me dio una gran seguridad de que, cargando mucho más combustible durante este mes, Chicago lo haré excelente, pues estoy totalmente lista física y mentalmente.

Respecto al MICM, me encantó saber que la cantidad de mujeres en los últimos 3 años aumentó en 63%, el doble que la de hombres, que aumentó un 37%.

No corrí el maratón completo, pero no pude perder oportunidad de ser parte de esta, la gran fiesta de mi ciudad, junto con  1,501 mujeres y 6,448 hombres maratonistas y cerca de nueve mil medio maratonistas.

Otra vez, el 80% de las fotos de este post son fotos que amigos de Facebook me tomaron espontáneamente durante la carrera y después me compartieron en FB. Es como tener un ojo en cada punto de la ruta, ¡MIL GRACIAS POR ESO! (Miriam Lucía Muñoz Santiago, Richilango Mayen, Yara Alonso Viedma, Miguelón Jiménez, Angel H González, Jorge Gutiérrez, David Ramirez Hernandez y Luis Calzada Villanueva).

Y, al final, pero no menos importante, quiero compartirles lo feliz y afortunada que me siento de, dos años después de haber padecido cáncer (que me sacó de la jugada para el MICM 2010), estar sana y completa y corriendo con pasión por las calles que tanto amo. Soy muy feliz de tener esta oportunidad y cada día intento aprovecharla al máximo.

Pues eso, ¡les deseo un fin de semana cargado de kilómetros!

Araiz en el hospital (parte uno)

El hospital fueron muchas cosas: sangre, batitas de algodón, enfermeras color violeta, mucho yodo, jovensísimos doctores, comida extraña, amables policías, encierro, ayunos, hartazgo, llanto, risas y mucho, mucho crecimiento personal.

El miércoles 21 llegué  internarme para ser operada al día siguiente. A mi apéndice analizado le encontraron un pequeño tumor carcinoide dentro: 4 x 9 milímetros me hicieron volver al quirófano, pues el tumor había invadido la red linfática y había posibilidad de que algunos ganglios de mi intestino estuvieran afectados también ya.

Normalmente el apéndice retirado se lleva a analizar y los resultados se entregan una semana después, los médicos los revisan, se cercioran de que todo esté bien y si no, te llaman de inmediato. En mi caso no fue así: Mis doctores,  me vieron “muy joven y sana” y simplemente omitieron revisar los resultados del análisis a mi apéndice (cuestión de rutina). No sabían que ese mañana de enero, me acababan de quitar un tumor canceroso, no sabían que seis meses después alguien, por serendipia, encontraría mi caso en los archivos y me mandaría a llamar urgentemente. Negligencia, pues.

Total, detalles aparte, ese miércoles antes de que amaneciera, pasó por mi Beto Cuétara y nos fuimos al Sope al que sería mi último entrenamiento de “la temporada”: 16 km con el equipo de Total Running. Comencé a disfrutar cada kilómetro, tomármelos uno a uno, observar el Bosque, platicar con mis amigos del equipo, respirar el aire fresco de la mañana y en eso ¡Praaaaaas! Caí al piso víctima de una boya disfrazada de negro, aterricé en cámara lenta en el pavimento húmedo, rodillas y codo me protegieron de entregar los dientes. Me levanté en un segundo con ayuda de mis amigos y seguí corriendo como si nada.

Fue hasta los estiramientos del final cuando noté mis mallas rotas, rodillas y codo sangrantes y raspados. Ardía pero me pareció muy simpático. Tenía como 15 años desde la última vez que me había raspado las rodillas, me recordó que si, me volví adulta, pero no me quedé encerrada en la eterna rutina  de oficina- coche- casa, todavía salgo, corro, me caigo, me levanto y sigo adelante.

Volví a mi casa, preparé mi maleta con la lista de cosas que me indicaron en el hospital, me arreglé y salí risueña y nerviosa rumbo a la cirugía. Me pidieron internarme a las 12:00, eran ya 12:30 y yo seguía pegada a mi muffin y capuchino, evadiendo entrar. Mi mamá delicadamente me presionó, entramos, firmamos documentos, me asignaron la cama 125 y ahí comenzó todo. Análisis tras análisis, yo era la paciente más regia del lugar, subida en mis botas de tacón alto y siempre bromeando. Este espíritu luché por mantenerlo cada día a través de esta locura que fue mi experiencia hospitalaria. En su mayoría lo logré y me pude mantener a flote y a mi familia, que estaba tranquila gracias a mi actitud.


Me parecía una locura estar en el hospital, porque me sentía mejor que nunca de salud  y de ánimo, me sentía fuerte y en cada análisis que me hicieron previo a la operación, no se vio ni rastro del cáncer. Pero la red linfática estaba posiblemente invadida y eso no podíamos verlo en las radiografías, tomografías ni en algún otro estudio, así que decidieron que lo mejor era operarme por precaución. Yo ante ese panorama dudé, los cirujanos me llevaron una hoja que debía firmar y en la que se explicaban todos los riesgos del procedimiento: nada alentador, de hecho me pareció tétrico. No dormí esa noche, hicieron venir en la madrugada a muchos médicos que nos explicaron a fondo el caso y, finalmente, firmé la hoja con plena conciencia de lo que estaba aceptando.

Pues eso por hoy, amigos, tengo muchísimo que contarles y lo iré poniendo cada día por aquí.

Les agradezco de nuevo cada muestra de apoyo y cariño que han tenido conmigo en estos días, Dios los bendiga.

Hasta mañana, feliz día y no olviden que hoy el Maratón cumple 2,500 años, festéjenlo a su manera y saquen al Filípides que todos llevamos dentro 🙂

Abrazos

Araiz

¿Odias los reality shows? ¡Amarás este de maratonistas!

Como ya habrán notado, soy gran fanática de Kara Goucher, actual promesa estadounidense en el maratón, Kara está casada con Adam Goucher, corredor olímpico de quien adoptó el apellido y ambos entrenan con Alberto Salazar, entrenador cubano con un tiempo de 2:09:21 en maratón.

En 2007, Nike produjo una miniserie de programas con formato de reality show en los que podemos ver a los Goucher en sus entrenamientos y vida cotidiana. Apenas los descubrí y estoy encantada viéndolos, ojalá la serie fuera más grande, le dedicaría horas y horas, pues ver a esta mujer ejercitándose me motiva muchísimo a dar más de mí. Aparte pude leer a detalle su rutina semanal de alimentación, entrenamiento y sueño y es increíble!!

No se pierdan el dato de que esta pareja mandó a presurizar su recámara a 10,000 pies (3,048 msnm), pues, como ya sabrán, la altura a la que un atleta se entrena y vive determina su habilidad para aprovechar el oxígeno. Muchos corredores que entrenan a nivel del mar vienen a competir al DF (segunda ciudad más alta del país después de Toluca) y obtienen muy malos resultados por el efecto que sobre ellos ejerce el cambio en la presión atmosférica, por eso consideré que para mi nueva temporada de entrenamiento valdrá la pena manejar dos veces por semana hasta El Ocotal y recibir los beneficios del entrenamiento de altura. Ya estaré compartiendo con ustedes los resultados, por lo pronto saquen sus palomitas y disfruten los videítos de los Goucher (den click en la siguiente imagen para abrirlos):

Keeping up with the Gouchers

Y a los que corren hoy la Copa Atlética o la Carrera Duendes, les deseo que obtengan excelentes resultados que reflejen el esfuerzo de sus entrenamientos.

Saludos y feliz domingo

Araiz