Un día de paz

Quiero escribirlo ya. Antes que se pase la sensación, aunque no creo que se me olvide. La energía del domingo fue intensa, poderosa, marché con mis amigas, con mi equipo y con cientos de miles de mujeres más, en los ojos de todas me sentía profundamente reflejada. Gritamos, saltamos, cantamos, bailamos, lloramos y nos abrazamos. La expresión más grande de sororidad en la que he participado. Incluso en los momentos más extremos, entre petardos y gas, jamás me sentí en ese peligro que sientes cuando vas caminando por la calle sola de noche y escuchas unos pasos detrás. Jamás. Fuimos todas una, juntas, fuertes y poderosas. Llegué a mi casa feliz, bronceada y exhausta. Decidí hacer el paro al pie de la letra. Borré las redes sociales de mi teléfono y me acosté a dormir. Al otro día desperté, no había ruido en la avenida que pasa junto a mi casa. Sentí paz dentro y fuera mío. Me preparé el desayuno y, con el café de la mañana, comencé a leer Mi cuerpo dejarán, de Alejandra Eme Vázquez, un libro sobre una escritora que, en un momento de su vida, comienza a dedicarse a cuidar de su abuela, todas las reflexiones que esto le trae sobre el cuidado no visibilizado, el esfuerzo titánico que implica, la delgada línea entre el amor y el trabajo, la precarización de las condiciones laborales y de vida de las mujeres y la importancia de las redes de apoyo para la sociedad. Nadie que esté leyendo esto estaría donde está si no hubiera sido por una cadena de mujeres que dedicaron tiempo y esmero a cuidar de él/ella sin una remuneración más allá de una sonrisa, en el mejor de los casos y, como dice la autora ¿a dónde se puede ir una de vacaciones con un millón de gracias? Total que el libro me emocionó hasta el llanto, son un escrito y tema muy importantes. Después me preparé una delicia de pasta para comer viendo Period, un documental sobre un pueblito de India donde un grupo de mujeres opera una máquina para hacer toallas sanitarias, un producto de higiene femenina casi inaccesible en aquél país. Lo amé. El día se me fue entre reflexiones, documentales, comida rica y mucha paz. Hoy desperté con la sensación de venir regresando de una vacación larga y tranquila. Y fue solo un día. Me impactó darme cuenta de todas las cosas a las que les dedico atención y energía diariamente, aunque muchas veces piense “hoy no hice nada”, hago un trabajo que va mucho más allá de lo que tenía consciente. Ni siquiera tenía claro, hasta ayer, que Whattsapp es una red social, y una muy absorbente. Hoy le quité las notificaciones a la mayoría de las apps, salí a correr temprano sin música con mis amigos y ahora estoy aquí, terminando de escribir esto con mi café, sabiendo que ayer aprendí muchísimo sobre autocuidado, se me fue el mal humor y la negatividad que a veces me invaden simplemente estando en paz, estando para mí. ¿Cuántas veces estás 100% disponible para todos antes que para ti? ¿Qué vas a hacer hoy para calmar ese ruido externo y escuchar lo que necesitas y quieres? Te mando un abrazo. Feliz día. Araiz

Crónica del Maratón de Boston 2019

Ya pasaron casi dos meses y hoy por fin te comparto esto 🙂

Llegué a Boston más entrenada que nunca, el proceso fue rico: tres meses antes fui a comer con Fer, mi entrenador y le conté que, por primera vez, tenía un chorro de tiempo disponible para correr y quería aplicar doble sesión. Y lo hicimos, cada semana me llegaba un entrenamiento más rudo, corría en la mañana y en la tarde. Tomaba siestas en los días más intensos y vi a un nutriólogo que me ayudó a no sentirme cansada todo el tiempo, descubrimos que me faltaban algunos minerales, y los integré. Logré semanas de más de 100 kilómetros, que antes hubiera creído imposibles (estaba convencida de que mis rodillas no aguantaban eso), jamás tuve una lesión, aunque sí cansancio que resolvía con masajes de descarga cada semana con Kary. Me sentía tan pro.

Llegué a Boston emocionada y nerviosa, hostal, expo, trote de mexicanos y a guardarnos todo el domingo acostadas en pijama Fer Arguijo y yo (nada como una compañera de viaje que va exacto a lo mismo que tú). No sabíamos cómo iba a estar el clima, típico de Boston, caí en la histeria y arrastré a Fer a buscar calcetines impermeables, el empleado me abrió los ojos y fin de la historia. El domingo cenamos sopa y sándwich de pavo en Panera Bread y a dormir. El lunes amaneció diluviando, nos vestimos, desayunamos (avena, plátano y café), nos plastificamos y salimos a tomar el camión rumbo a Hopkinton. Las banquetas se habían vuelto ríos y los tenis se empaparon con todo y bolsas. Ya en el camión hubo calorcito y vidrios empañados por hora y media. Escuché una meditación y dormí un poco. Llegamos a la villa de atletas y no llovía, fuimos por un café y nos encontramos a Ana Janeth, otra amiga de Torreón, caminamos al baño pero las filas eran interminables. Nos fuimos a los corrales, el mío era el primero y me ponía nerviosa que lo cerraran. Me encontré a Pepe Tena y Luisito, nos deseamos éxito, me despedí de Fer y Janeth y caminé entre desconocidos hacia la oleada 8 del corral 1. Pasé al baño, conseguí Body Glide de un desconocido para las piernas y a formarme. 5, 4, 3, 2 ¡salida! Bajada, no te aloques, subida, el corral estaba atascado, nunca me había pasado esto en las otras oleadas, tres kilómetros intentando salir de la bola y encontrar mi ritmo, por fin lo logré y me concentré en no bajar muy duro, mi ritmo fluctuaba y yo no entraba en “la zona” en la que todo fluye. Pero el ritmo objetivo era 4:10 min/km y estaba sucediendo, pasé el 5 y bien, el 10 también, alguien se me acercó, dijo mi nombre y preguntó por cuánto iba y yo así de WTF plis no me hables AHORITA. Por ahí del 13 moría por ir al baño y decidí ignorarlo pero no funcionó, después de pensarlo mucho decidí pasar (jamás había ido al baño en un maratón), preferí mi paz mental sobre un par de minutos, ni modo. Saliendo del baño dije a fregarle, a recuperar esos minutos, ¡vamos! Pero nomás no entraba en la zona donde me olvido del cuerpo y todo fluye, no, el ritmo se sentía cómodo, pero yo estaba como de malas y no sé por qué. Había 90% de humedad y comencé a sentir mucho calor, el de adelante aventó la playera e hice lo mismo, me quedé en top chsm, mejor cómoda que tapada. Desde el arranque comí una Dextro cada 10 min y un gel cada 40 y tomé agua en cada puesto, eso me mantuvo con la pila al cien.

En el 18 me volví a meter al baño, pero ahora sí como a descansar, estaba pensando demasiadas cosas, estaba agobiada, no estaban cansadas mis piernas sino mi cabeza, ¿te ha pasado? Salí y comencé a conectar con mi elemento, el tiempo no iba tan mal, “solo tienes que llegar a la milla 15 y luego mantener hasta la 20, solo eso, 5 y 5 más.” Pero mi mente decía “no manches eso es lejos, qué vamos a hacer mientras.” Entonces entramos a Wellesey, un área escolar donde las chavas hacen un súper escándalo de porras, sus gritos me llenaron de energia y felicidad y comenzó a prender mi motor de maratones. “Estoy fuerte y veloz,” me repetía sin parar. Un niñito sostenía un cartel que decía PLEASE SMILE, lo hice y comenzó a fluir la felicidad. Entramos a Newton, ¿tan pronto? Sí, milla 17, la primera de las cuatro cuestas estaba frente a mí, imponente, “son solo cuatro castillitos, equis, atácala, mantén el paso”, Pum, subí la primera, buen paso, cualquier paso es mejor que pararse, 4:55, 5:10, no importa, agua, Gatorade, Dextro, planito, recupera, ¡vamos por la segunda! Una bajadita en el kilómetro 30, ¡sí! Llegamos al letrero “This is the top of Heartbreak Hill” ¿Neta ya? No, falta un cachito, recupera, kilómetro 34, 5:22, kilómetro 14, 4:14, recupera, vamos, solo siete y la meta, “estoy fuerte, feliz y veloz,” me repetí mil veces. Di un sprint para despertar las piernas. De pronto vi las vías del tren, íbamos entrando a la ciudad, aquí sí que estaba en mi elemento, tenía energía y corría con toda mi capacidad, apareció el letrero de Citgo a lo lejos, una vez llegando allí sería solo una milla hasta la meta, vamos, se acerca.

Aprieta, km 39, 40, en el 42 mi reloj se trabó, se paró y me preguntó si quería actualizar y yo así de REALLY? Jaja le apreté lo que sea y seguí, comenzaron a llegarme notificaciones, las había bloqueado solo durante el tiempo que pensé hacer, que no sucedió, entonces tapaban toda la pantalla y no me permitían ver mi ritmo ni nada. Kilómetro 41, falta ya solo 1.195, vamos, vamooooos, entramos al centro, porras, paso a desnivel, salimos entre gritos, ¡cierra con todo lo que traes! Bajadita, Hereford, vuelta, Boylston. Puedo ver la meta, ya casi, veo el reloj y no entiendo mi tiempo, pero acelero para cerrar dentro de ese minuto, dale, 4:30, cierra, cierra, FIN.

¿Cuánto hice? ¿Qué pasó? ¿Por qué me sentí así? Se me acerca un chavo y me dice: ¿Soy yo o eso estuvo rudo? Y yo así de no, estuvo RUDO. Me toman fotos, me encuentro a Tania (Dios, su sonrisa y su actitud siempre me impresionan), nos topamos a Regina (RESPECT), vamos al parque, comienzan a aparecer los amigos, todos quemados, contentos, cansados, sacados de onda. No fue solo en mi mente, sí fue un Boston intenso (¿cuál no, Araiz?). En algún momento, pasando el kilómetro 30, decidí soltar mis expectativas y disfrutar, entendí que no le debo explicaciones a nadie y que ser amable con mi cuerpo será siempre mi mayor prioridad.

Esa tarde y el día después fueron raros, no estaba agotada, sentí que me quedé con mucha energía, que no di el cien, incluso mi reloj me dio un tiempo de recuperación cortito. Esta vez mi cuerpo llegó con todo al maratón, pero mi cabeza no andaba en las mismas. Y bueno, un “mal día” de 3:10 hubiera sido un sueño loco hace tan solo un año. Me paré tres veces al baño porque no cuidé al cien lo que comí, pero eso también tiene que ver con esto que te cuento, no creo que nada “te suceda”, todo depende de ti y cómo te sientes.

Entonces te comparto lo que aprendí: De ahora en adelante pondré mis expectativas exclusivamente en mis manos y no en las de nadie más, compartirlas drena mi energía y no me viene bien. La otra es siempre respetar Boston, pensar bien cada cosa que como y desconectarme tantito de las redes sociales para ver menos hacia afuera y más hacia dentro, eso <3. Tienes que estar para ti cuando más te necesitas y que el mundo gire.

Y sí, me dio miedo mi plan de carrera, era muy loco y ambicioso, pero ¿sabes qué descubrí? Que sí puedo :D, me siento feliz y con confianza para lo que viene. Ese fue el mejor resultado que mi cuerpo y mente pudieron dar en ese momento de acuerdo a todas mis circunstancias, aprendí algo importante para mí que pondré en práctica a la siguiente. Sí, amigos, incluso en tu maratón 24 te puede pasar, nunca hay que creer que ya lo dominas todo ni sentirte el más fregón, pero sí hay que llegar con seguridad y confianza en lo que has trabajado.

Y ya, eso les quería contar, espero que mi experiencia y aprendizajes les sirvan de algo para sus carreras, gracias por leerme.

Abrazo,

Araiz

Crónica del Maratón de Toronto 2018

IMG_4106Todos los viernes, mi rutina era la misma. Desde el lunes venía pensando en lo que me tocaba entrenar, algo como fartlek o tresmiles a 4:00 min/km. Ponerme la ropa de gym y postergar la salida hasta la noche, cuando llegaba al gimnasio con café, agua y gomitas o Dextro para “premiarme” entre repe y repe. Y ahí, acompañada por un señor en la elíptica, los empleados cansados y mi lista de salsas y cumbias, irme quitando la camiseta y los miedos hasta acabar, ponerme la chamarra, cenar y dormir. Continuar leyendo “Crónica del Maratón de Toronto 2018”

7 claves para NO LESIONARTE

giphy

Todos los corredores las enfrentamos en algún momento, las lesiones son esa pesadilla que nos recuerda que no somos invencibles y que necesitamos escuchar a nuestro cuerpo. ¡Buenas noticias! Puedes prevenirlas con estos sencillos consejos :D: Continuar leyendo “7 claves para NO LESIONARTE”

¡La Carrera Bonafont se correrá en el Centro Histórico! 🏃‍♀️ 🏃‍♀️

RUTA CDMX.jpg

El próximo domingo 11 de marzo, ¡más de 70 mil mujeres! en todo el país correremos la 14va edición de una de mis favoritas, la Carrera Bonafont (la he corrido ya como 10 veces). Esta carrera es para celebrar el día de la mujer, nuestros cuerpos y sus capacidades, nuestra fuerza y determinación. Continuar leyendo “¡La Carrera Bonafont se correrá en el Centro Histórico! 🏃‍♀️ 🏃‍♀️”

10 Razones por las que NECESITAS correr el 21k Tarahumara

10369589_10206491450833640_6281913517160583831_n

Por Rodrigo Morales

El pasado domingo 18 de febrero, Rodri corrió la sexta edición del 21K Tarahumara-Home Depot, en Monterrey, junto con 5,700 corredores de 21K y 2,100 de 5K. Esta carrera es una de mis favoritas, que nunca me pierdo. Aquí las 10 razones de Rodri para no perderte este súper evento:

CABG2677 Continuar leyendo “10 Razones por las que NECESITAS correr el 21k Tarahumara”

Crónica del Maratón de Chicago 2017

IMG_5229

La oportunidad de correr Chicago se presentó hace algunas semanas. La decisión definitiva la tomé después del terremoto. Ese día me movió muchísimo, me involucré a fondo en las labores desde el primer día y terminé feliz y satisfecha, pero al mismo tiempo enferma y perturbada. Un maratón me ayudaría a darle cauce a todas esas emociones y volver lista para seguir apoyando. Continuar leyendo “Crónica del Maratón de Chicago 2017”

5 claves para nunca faltar a tus entrenamientos

¿Te sientes cansado o desganado para cumplir tus entrenamientos de carrera? Tranquilo, no eres el primero ni el único al que le pasa esto, a través de los años he descubierto que, si no entrenas por las razones adecuadas, jamás lo harás de forma constante. Aqui las claves que te harán jamás saltarte un entrenamiento:

1.- DEFINE UN OBJETIVO

Entrenar por entrenar no es atractivo para nadie. Estamos predispuestos a trabajar persiguiendo metas, si no tienes una clara, lo más seguro es que pronto desistas. Y no, “bajar de peso” o “sentirme mejor” no son lo suficientemente específicas. Determina qué es exactamente lo que quieres: Continuar leyendo “5 claves para nunca faltar a tus entrenamientos”