¡Todo lo que necesitas saber sobre el Maratón y Medio Maratón de la Ciudad de México 2014!

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Hace unos días, platiqué con Diego Escudero, director del Maratón de la Ciudad de México, tipazo y cinco veces maratonista. Diego me respondió muchas dudas sobre el MaratónCdMex, aquí los datos: Continuar leyendo “¡Todo lo que necesitas saber sobre el Maratón y Medio Maratón de la Ciudad de México 2014!”

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Mis 34 kilómetros en el MICM

El Maratón de la Ciudad de México es, por mucho, mi carrera favorita. Desde que lo corrí por primera vez (21K en 2008), lo he visto crecer en organización, porra y participantes y me encanta verlo cada día más guapo, pero este año se lució. De principio a fin de la ruta, no esuché una sola queja. ¡Felicidades a Emoción Deportiva y el IDDF por eso!

Y aquí les va mi experiencia:

DÍAS PREVIOS

Cuando voy a Monterrey, un grupo enorme de corredores de aquella ciudad me recibe siempre de la mejor manera, son los Gusanito Runners y esta vez vinieron en un grupo de ¡60 maratonistas! a correr el MICM. Viernes, sábado y domingo estuve con ellos cargando carbohidratos, platicando, compartiendo la carrera y celebrando sus logros. Me encantó recibirlos y en diciembre los veré en el Maratón de Monterrey. Me trajeron la nueva playera de su club con mi nombre y se los súuuuuper agradezco, compartí momentos muy padres con ellos este fin de semana, son súper divertidos.

EL DOMINGO DEL MARATÓN

Vivo muy cerca de la salida del maratón y pedí un taxi para llegar muy temprano, pero cuando llegamos a Avenida Juárez, ya estaba cerrada, y mejor me bajé y entré al metro. El andén estaba repleto de corredores y en el ambiente se respiraban nervios, emoción. Esperábamos el primer metro del día, el de las seis de la mañana, que venía desde Cuatro Caminos. Por fin llegó y en el vagón platiqué con una par de señores mayores, que este año esperaban por fin romper las 3:15. Mis respetos para ellos.

Saliendo del metro en el Zócalo, fui al guardarropa a dejar mis cosas y me formé en el contingente de mujeres, saludé algunas amigas, me tomé un Gatorade Prime que me dieron en la entrada y escuché el himno nacional mientras mi piel se ponía chinita. Por fin, ¡el disparo! Y mientras salíamos, el arco delante de la meta explotó en fuegos artificiales, haciéndome llorar una vez más, al dar la vuelta al Zócalo, veía brincar fuegos artificiales de todos los colores, el cielo estaba aún de noche y poco a poco, cuando avanzábamos entre Juárez y Reforma, la luz comenzaba a aparecer y la luna se veía enorme, hermosa frente a nosotras.

Pasamos por el Monumento a la Revolución, en La Palma nos encontramos con las porras de los mediomaratonistas que estaban esperando su salida, entramos a Polanco y poco a poco me fui encontrando con amigos que me saludaban, gritaban o se detenían un momento a platicar. Estaba tan emocionada que ni me había fijado en los kilómetros ni en mi paso, estaba de fiesta, feliz.

De pronto estaba ya en el kilómetro 14, dentro del Bosque de Chapultepec, el sol estaba hermoso, la luz jugaba con las hojas de los árboles y yo no podía dejar de sentirme bendecida de estar ahí, sana, corriendo y disfrutando con miles de corredores de mi ciudad.

Pasando Gandhi volvimos sobre Reforma hasta la Diana, crucé el tapete de los 21K en 2:00 hrs, a pesar de que quería llevar un paso muy moderado, iba bastante bien y me sentía enterita. En Chapultepec me salí de la ruta para meterme al metro, entonces llegó un chico y me preguntó asustado “¿Estás bien?” me reí y casi sin poder respirar asentí, entré al metro y tuve que dar una gran vuelta, ir hasta Tacubaya, transbordar y bajar en Mixcoac.

Al salir me reincorporé a la ruta, pero ya sentía mis piernas un poco duras, me tomó unos 10 minutos volver a entrar en calor y ritmo, cuando corríamos sobre Insurgentes el sol estaba intenso y nos golpeaba la cara, las porras eran impresionantes, en ningún otro año había visto tanta gente en la ruta y con tan buena actitud, tenían miles de puestos de abastecimiento improvisados, carteles divertidos, gritos de ánimo, extendían la mano para chocarla contigo, te miraban a los ojos y sentías que te comprendían, te admiraban por estar ahí haciendo lo que estabas haciendo.

No se cómo de pronto me “teletransporté” del World Trade Center a la Glorieta de Insurgentes, esa subidita ya me cayó un poco gorda, pero de bajada sabía que estábamos a punto de llegar.

En la esquina de Reforma e Insurgentes, en el kilómetro 35, tomé un vaso de Gatorade y no encontré otro puesto de abastecimiento sino hasta el kilómetro 40, en Juárez y el Eje Central, cuando ya moría de sed y estaba considerando seriamente detenerme en un Oxxo.

Corrí sobre el Eje Central hacia Izazaga, el piso estaba mojado, la gente se cerraba sobre la acera para gritar a los corredores y todos sabíamos que la meta estaba ya muy cerca, solo había que resistir un poco más. En el kilómetro 41, el sol ya me había dado en la torre, la cabeza me dolía y me sentía deshidratada, comenzaba a perder la fuerza. Entonces, Citlalli, mi amiguísima de entrenamientos y carreras que se fue a vivir a Querétaro y no veía desde hace dos años, se apareció gritándome con su sonrisota y comenzó a correr a mi lado, dándome ánimos. Eso me recargó la pila al cien, aceleré el paso y vislumbré al fondo la meta, la Catedral, mi maratón, mi ciudad, alcé los brazos y crucé el arco.

Cruzando la meta me dieron un Gatorade Recover. Su sabor no es el mejor, por lo que nunca antes me lo había tomado completo al terminar una carrera, pero esta vez decidó hacerlo, estaba helado y yo moría de sed, fue taaaaaan refrescante.

Saludé algunos amigos y comencé a sentirme débil, mal, fui por mis cosas al guardarropa, me senté ahí mismo a un lado de una valla, me quité los tenis, calcetines, recosté mi cabeza y, por un minuto, me quedé dormida, completamente. De pronto reaccioné, me levanté y arrastré mi humanidad hasta el Starbucks más cercano, donde pedí un café helado para seguir recuperando proteínas y un vaso con frutas para los antioxidantes y ahí sí, me acosté en un sillón cuan larga soy y me dormí profundamente por unos 15 minutos, debí haber consumido más Sport Beans pero por olvidadiza me había dado un bajón de azúcar impresionante. Después me fui a mi casa, me metí en el bote de la ropa con dos bolsas de hielos y agua, me di un baño, me arreglé u salí para encontrarle en el Salón Corona con mis amigos Gusanitos de Monterrey para celebrar y comer un poco, entonces ya me había regresado la actitud y me sentía bien, tranquila, relajada, no tenía nada de dolor muscular ni en los pies por alguna rozadura, había sobrevivido a los 34K elegaaaantemente y a gusto.

Después de estar todo el día con estos amigos, llegué a mi casa, dormí profundamente y al otro día me levanté como si nada, increíble, ningún dolor, ningún malestar, lo único que me duró hasta el jueves fue el dolor de cabeza por la insolación, pero mis músculos, huesos y articulaciones estaban como si nada, como si hubiera sido un 3K cualquiera. Eso me dio una gran seguridad de que, cargando mucho más combustible durante este mes, Chicago lo haré excelente, pues estoy totalmente lista física y mentalmente.

Respecto al MICM, me encantó saber que la cantidad de mujeres en los últimos 3 años aumentó en 63%, el doble que la de hombres, que aumentó un 37%.

No corrí el maratón completo, pero no pude perder oportunidad de ser parte de esta, la gran fiesta de mi ciudad, junto con  1,501 mujeres y 6,448 hombres maratonistas y cerca de nueve mil medio maratonistas.

Otra vez, el 80% de las fotos de este post son fotos que amigos de Facebook me tomaron espontáneamente durante la carrera y después me compartieron en FB. Es como tener un ojo en cada punto de la ruta, ¡MIL GRACIAS POR ESO! (Miriam Lucía Muñoz Santiago, Richilango Mayen, Yara Alonso Viedma, Miguelón Jiménez, Angel H González, Jorge Gutiérrez, David Ramirez Hernandez y Luis Calzada Villanueva).

Y, al final, pero no menos importante, quiero compartirles lo feliz y afortunada que me siento de, dos años después de haber padecido cáncer (que me sacó de la jugada para el MICM 2010), estar sana y completa y corriendo con pasión por las calles que tanto amo. Soy muy feliz de tener esta oportunidad y cada día intento aprovecharla al máximo.

Pues eso, ¡les deseo un fin de semana cargado de kilómetros!

¡Listos los 32 K!

¡Listo! los 32 kilómetros, distancia más larga que correría en mi entrenamiento para el Maratón de Monterrey, me los aventé ayer en la mañana, muy feliz acompañada por Los Painanis (Marcelino, Oliver y Leo) y Nadia, mi amiga del Twitter que recién conocí en persona y que esa mañana hizo por primera vez 32 K (una guerrera, no se quejó ni poquito :)).

Un día antes estaba nerviosa, como si se tratara ya del Maratón, desayuné molletes, comí spaghetti, me hidraté y hasta me dormí temprano. No estaba 100% segura de lograr los 32 K sin problema, el fantasma de la cirugía todavía me daba vueltas en la cabeza. El domingo me desperté temprano, desayuné un Ensure de vainilla, me alisté y salí a terminar con esa distancia. Fuimos del Caballito al Hard Rock, entramos al Bosque de Chapultepec, de ahí fuimos a La Villa, después al Zócalo, la Diana y cerramos de nuevo en El Caballito. Un par de ampollas y dolorcito leve en las piernas fueron todos los daños, pero conseguí toda la confianza de que haré mi 42 K dentro de un mes en el tiempo que quiero y lo disfrutaré, ¡pues ya estoy lista!

En esta foto ya íbamos por los últimos kilómetros, se nota en mi cara ¿no? xD

¡Y aquí felices después de terminar! 🙂

Apenas terminamos, corrimos a desayunar a un café de chinos que está frente al Caballito con Sandra Trejo, que se nos unió al final. Después de entrenamientos o carreras largas, el Gatorade hace que se me vaya el apetito por un buen rato, así que sólo tomé café y pan, estaba delicioso. Entre plática y risas se nos fueron más de dos horas. Definitivamente, sin el apoyo de estos amigos el entrenamiento me hubiera costado el doble ¡muchas gracias!

Oliver aprovechó para recargar carbohidratos con medio kilo de arroz ¡que se terminó! jaja (la cara de susto de Leo)

Y llegando a mi depa, me sumergí en hielos y agua helada, hacía frío, entonces me metí con todo y chamarra. Me costó horrores, me dolían los pies del frío, pero valió la pena, saliendo de ahí sentí la diferencia en las piernas y ahorita ya no me duele NADA.

Más tarde me vino el ataque de hambre y sentí mucho, mucho frío, me estaba dando hipoglucemia, un caldo tlalpeño calientito y un buen postre resolvieron el asunto. Caí rendida en mi cama y dormí hasta muy tarde. Hoy me levanté con el sol, muy descansada y feliz de haber logrado mis 32 K y haberlos disfrutado así. Fue una súper buena decisión hacer esta distancia en el domingo de puente, pues pude descansar hoy todo el día vegetando felizmente en mi depa :).

Estoy muy emocionada por Monterrey, ya hablé con Rubén Romero, él y Edilberto González (directores del Maratón) nos invitaron a un trote previo al Maratón, que será el sábado en la mañana, después nos reuniremos también con un grupo de corredores en la cena de carbohidratos. Conoceré en persona a muchos que sólo he tratado vía FB y TW y cargaré pila para conseguir mis 4:15 al día siguiente :).

Espero que su puente les haya servido para descansar y recargar energía para la semana, como a mí. ¡Felicidades si corrieron la Carrera TV Azteca y lograron sus objetivos! Acá una foto de hace unas horas.

¡Duerman rico!

Araiz