Crónica del Maratón de Toronto 2018

IMG_4106Todos los viernes, mi rutina era la misma. Desde el lunes vení pensando en lo que me tocaba entrenar, algo como fartlek, tresmiles a 4:00/km o cositas peores. Ponerme la ropa de gym y postergar la salida hasta las ocho o nueve de la noche, cuando llegaba al gimnasio con un termo de café, botella de agua y gomitas o Dextro para “premiarme” entre repe y repe. Y ahí, acompañada solo por un señor de elíptica, los empleados cansados y mi lista de salsas y cumbias, irme quitando la camiseta y los miedos hasta acabar, ponerme la chamarra, cenar y dormir.Así cuatro meses durante los cuales, mi entrenador puso a prueba mi cuerpo y mente llevándolos al límite. Las últimas semanas me quedaba dormida súper fácilmente, sin poder explicar “te iba a marcar, pero me senté y me quedé ahí dormida cuatro horas”. Llegué a Toronto un miércoles, cumplí algunos compromisos de trabajo teniendo como prioridad comer sano, hidratarme mucho, caminar menos de 20 mil pasos y dormir al menos ocho horas diarias. Y así fue. Medité diez minutos diarios y me relajé todo lo que pude. Tenía un objetivo loco que definí después de Boston y  le había platicado a muy pocos: hacer 3:09, meterme debajo de las 3:10, un territorio que consideraba casi exclusivo de hombres fuertes, flacos y veloces, de bestias con mínimo tiempo de contacto con el piso.

Hice el entrenamiento cada día, dormí lo que pude e hice lo posible para reducir al mínimo el estrés, insomnio y sinusitis. Un mes estuve en Guatemala en casa de mis papás, ahí me apunté al gym y conseguí un grupo de corredores para hacer las distancias los domingos. Ellos las corrían abajo de 5 el kilómetro. Yo estaba acostumbrada a hacerlas a 5:30. Pero les tuve que aguantar el paso para no perderme y descubrí que podía más de lo que creía. De regreso en México, quedé de entrenar con Armando, un amigo de Insta. La primera vez que nos vimos corrimos una carrerita…de 30 kilómetros. Mantuvimos paso abajo de 5 sin dejar de platicar y reírnos y seguimos compartiendo distancias los siguientes meses. Él también iría a Toronto. Cada vez que sentía algún cansancio o molestia, corría con Kary, mi fisio, que me mantuvo al cien a pesar de los kilómetros. Nunca antes había acumulado tantos en un entrenamiento, en mi semana pico casi alcanzo los cien y me sentí genial. Entrené fuerza dos veces por semana en clases de pilates, con pesas o con una liga en casa, hice yoga dos o tres veces al mes y dejé de estresarme por perder peso cuando entendí que solo debía escuchar mi cuerpo, darle lo que me pidiera (milanesas incluídas) y él tomaría la forma que necesitara para afrontar este reto.

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Mi amiga me hizo uñas de RP ❤

Volvamos a Toronto. El viernes recogimos los paquetes y fuimos a la conferencia de Jake Robertson, quien me inspiró al decir que no creía en los límites, el sábado trote y foto de mexicanos y cené con amigos espagueti con pechuga a la plancha y me fui a dormir temprano.

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El domingo desperté 6:45 y no revisé las redes sociales, solo los mensajes de mi familia y amigos más cercanos. Tomé temprano mi primer desayuno: café y un bagel con mermelada y crema de almendra, al ratito me comí un plátano y más tarde una barrita de fruta. Mi hotel estaba justo en el arranque, esperé al último para salir y no congelarme. Tuve muchas dudas sobre qué ponerme, al final me decidí por unas mallas de compresión 2XU, la camiseta que me hizo Sofi, playera térmica de manga larga y cuello alto, rompevientos y los Ride ISO, de Saucony, que había usado para entrenamientos y distancias. Adri me hizo una trencita hermosa con todo el cabello pegado a mi cabeza (no traerlo rebotando me quita un estrés de encima), llevé dos geles extra porque el frío me da más hambre (amanecimos a dos grados con sensación térmica de menos dos) y salí a la aventura!!! Me encontré con Armando en el corral, listos, fuera!! Comencé a correr entre edificios y mi GPS confundía el ritmo, muy pronto entré en calor y me quité la chamarra y la aventé, más adelante aventé la térmica y me quedé en camiseta. Entonces se me salió la goma del audífono y mi número se arrancó, había mucho viento y estaba solo sujeto de un seguro en el extremo de mi cinturón, brincaba y sentía que se caería, me aventé un par de kms agarrándolo, hasta que paré y lo colgué en mi pecho con el único seguro que me quedaba. Seguí corriendo. Nos habían dicho que cortáramos el viento en grupos en los que cada quien estaba a 45 grados del otro y eso hicimos.

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Armando y yo estábamos en un grupo de casi puros hombres altos que me cubrían perfecto. Llegamos a la orilla del lago y el viento se puso rudo, extrañé mi chamarra,  tenía frío y me dije: Ni modo, aguántate y corre. Me puse los guantes y me concentré en otra cosa. Los primeros 10 kilómetros solo pensaba en mantener un paso tranquilo, no alocarme, pero las piernas decían 4:15, 4:20 y yo no me sentía agitada o sobreesforzada. Tenía aire y me sentía bien.

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Pasé el 10 en 43 minutos, llegamos al 15 y pronto al 21, mi RP en la distancia era de 1:38, al cruzar veo el reloj en 1:31 y dije SHIT, eso es SUPER VELOZ y no me siento mal ni nada. Después de la división del medio quedaron menos corredores en ese grupito y poco a poco se fueron quedando atrás. Yo no vi en qué momento perdí a Armando, pero parece que fue en el 24, seguí adelante cada vez con menos gente alrededor y con más aire para resistir sola. Había escuchado que, hasta el 32, el aire me “empujaría” y eso pensaba todo el tiempo, “el aire me está dando un ride, soy una flama y el aire me enciende, escuchaba mi lista de música de los viernes de repes, veía a la gente, pensaba en quienes me han motivado, avanzaba en paz, no sentía las piernas. Si tenía alguna incomodiad, me enfocaba en las plantas de mis pies, como lo aprendí en mi meditación, y la molestia desaparecía.

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Seguí las indicaciones de carbs e hidratación de Fer Arguijo: Cada 15 minutos me comía dos dextros y cada hora un gel. Por ahí del 28, con las manos congeladas, se me cayeron las Dextro :(. Tomé agua en cada puesto de abastecimiento y solo Gatorade cuanto ya no traía Dextro. A las dos horas me eché una gomita grande de fruta con 50 mg de cafeína, se supone que me levantaría. No sentí magia pero tampoco un bajón, debe haber funcionado. Al final los geles ya no me entraban, seguí con las gomitas. Crucé el 32 en una parte donde hay poca gente y porra, en el 34 entraría a un barrio súper animado, solo me decía, “dos más, dos más”.

20x30-TWAG5555Llegué al 34 y vi un cartel que decía “SMILE, IT MAKES YOU FASTER”, le sonreí a la mujer que lo sostenía con todo el sentimiento del mundo y apreté en la subida. Había muchas vueltas en U donde veía a mis amigos adelante o atrás mío, todos juntos empujándonos.

20x30-TWCB0274Bajé hacia el 35, 36, “hasta el 38 ya pasé la pared, pensé, y me fui apretando el paso. En el 37 ya estaba algo jodida, hice cálculos y descubrí que lograría mi objetivo aunque corriera los últimos 5K a 5 min/km. Me relajé y cuando vi el reloj, mi “ritmo súper relax” era 4:40, muy bien. “A pasito, los que siguen a pasito, me repetía, con los bracitos de T-Rex, frío y zanacadas cortas.

20x30-TWAK2456 Llegó el 39, entramos a la ciudad, las porras. La euforia comenzó a acelerarme y pensé “estás cabrona, eres una chingona, rómpete, dalo todo, ¡vas carajo!” En una vuelta vi a Karina, una conocida mexicana que me cae muy bien, ver su cara y escucharla gritar mi nombre me revivió, di la vuelta y emprendí la subida hasta la meta, vamos, es solo un kilómetro, lo estás logrando, cierra antes de 3:07, CORRE, CIERRA, CIERRA, ¡PUM! Crucé la meta en 3:06:57. Lo decidí y sucedió. Estaba FELIZ, EMOCIONADA, ADOLORIDA, lloraba, cojeaba, no lo podía creer. Capita, medalla, foto, me escribió Adri, me encontró y me puso una chamarra, saludamos amigos, un par de fotos y huímos al hotel. Chocolate caliente y me hundí en mi cama, estaba helada y vacía de energía, pero feliz, muy feliz, había entregado todo.

Un bañito y fuimos por la rigurosa hamburguesa con papas y un par de cervezas con medalla puesta. El resto del viaje ha sido compartir momentos con gente que quiero y admiro, comer un montón y ver lugares hermosos. No me puedo quejar.

Esa noche, cuando me fui a dormir, entendí que hace falta mucha gente para lograr un RP, pensé en mi entrenador, que lleva seis años llevándome al límite para sacar mi mejor versión, mi fisio que me dedica horas de masaje detallado, mi papá despierto 5am cada domingo arregladito y listo para llevarme a mi distancia, mi familia y amigos con sus porras y comprensión, las niñas de mi equipo que me llenan de cariño e inspiración a diario, mis nutriólogas y todas las personas que me leen y escuchan a diario en internet y que, aunque no las conozca en persona, forman una sólida red de apoyo que me respalda cuando la cosa se pone ruda.

Y pensé también que no soy la más flaca ni la más fit ni la que corre más kilómetros y que no necesito serlo para hacer cosas chingonas y redescubrirme cada vez más fuerte y capaz. Vi muchas personas físicamente más aptas que yo quedarse atrás en la ruta y eso me marcó. Mi capacidad, además de entrenar duro, viene de mi convicción de que no existen límites, de cómo amo y disfruto mis entrenamientos y no los considero sacrificios y de cómo he vivido momentos difíciles y resultados tristes, me he recuperado y me he levantado a intentarlo una vez más, las veces que haga falta. Sé que tengo mucho que mejorar y eso me emociona, porque quiere decir que todavía hay mucho de mi potencial para explorar. Todos tenemos dudas o miedos, intenta con todo tu corazón a pesar de ellos. Seguro lo logras.

Aquí puedes ver los detalles de mi carrera en Garmin

¡Felices kilómetros!

Araiz

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16 comentarios sobre “Crónica del Maratón de Toronto 2018

    1. Que padre tu crónica, me inspiró mucho, hasta me dieron ganas de correr un maratón! Jajajja . Te sigo desde que hiciste tu propio maratón, tus contenidos siempre son interesantes, entretenidos y sobretodo sin poses. En verdad que eres un ejemplo de disciplina y perseverancia. Gracias por compartir!

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  1. Wow Araiz! Eres una chigona y una gran inspiración para mi! Gracias por compartir esa energía y esa motivación!! Por tu ejemplo es que sigo agarrada de ese sueño ☺️ GRACIAS!! Y muy muy felices kilómetros mujer!!!🙌✨ FELICIDADES UNA VEZ MÁS POR ESE TIEMPAZO!!!💪😎 Cuando se quiere se puede!!!!🤩

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  2. Que loca estás, soy tu super fan, haberte conocido después de escuchar tu historia en el 2011 me sigue inspirando, gracias por enseñarnos que los límites no existen. Te envío un fuerte abrazo. Y ¿sabes qué? Ya me veo en Toronto 2019. Siiii

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  3. Muchísimas felicidades Araiz, te reitero mi admiración. Tu resultado es el resultado de la disciplina, la constancia y el amor y pasión con que se hacen las cosas. Me encanta leerte y seguirte y nadie como tú para contar realmente historias en las historias del Instagram.. ❤ Oye, me llamó la atención la frecuencia de zancada que tienes -cadencia- bien alta… :O

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  4. Muchas felicidades, eres una fregona, se me enchino la piel y hasta la lágrima salió de leer tan emotiva crónica, la mejor mexicana es un orgullo, eres grande Araiz!!! Mil felicidades!!!

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  5. Araiz muchas felicidades!! Es un tiempazo!! Todas tus horas de esfuerzo, concentración, fuerza de voluntad, alimentación, asesorías, etc rindieron fruto. Eres una chingona. Fantástico tu blog, nos inspiras a cumplir nuestras metas y llegas al corazón 🙂

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  6. ¡Felicidades por ese tiempazo! Te sigo en redes sociales y ahi contagias toda esa emoción, pero al leer esto.. no, no, no! Me conmueve muy cabrón, te admiro mucho, me inspiras y solo deseo que sigas cosechando exitos porque lo mereces.

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  7. Excelente Araiz, cuando corres convencida de que lo harás bien logras buenos tiempos. Eres disciplinada en el entrenamiento y cuidas tu alimentación, duermes lo suficiente, el resultado: buenos tiempos en tus carreras.
    Felicidades !!

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