Camino a Boston: T-9D

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Faltan nueve días y no lo creo. Una parte de mí quisiera tener dos meses más para entrenar, pero la otra quiere bajar ya del avión y pisar tierras bostonianas.

Para algunos, el camino a Boston es corto: clasifican en el primer intento en que entrenan y corren de forma inteligente ¡y listo! Boom, Boston. Para mí no fue así: Mis primeros años como corredora no lo planteé como opción: no me daban ni los tiempos ni el bolsillo. Y francamente no me emocionaba. Después entrevisté a Rosendo, cuyo camino a Boston había sido intenso y tormentoso, me enseñó fotografías de calles con cerezos en flor y sembró en mi la semilla bostoniana.

Después no hubo marcha atrás: decidí clasificar, me asesoré por primera vez con un entrenador, lo logramos a la primera, me inscribí, me atropellaron pocos días antes y terminé bajo la lluvia, con mi mamá, echando porras a miles de héroes.

Después del accidente gané peso y perdí condición, solo quería volver a ser la que había sido antes de que esa moto me aventara al pavimento, pero mi cuerpo no respondía de la misma forma y mi voluntad y seguridad se fueron debilitando. Lo intenté dos veces sin éxito, llegué a pensar que debía dejar esto, que nunca más correría sin dolor.

Después me relajé un poco, me apunté a San Francisco, no le dije a casi nadie y empecé a entrenar tranquila, por el puro gusto. Y volvieron la pasión y la emoción. Llegué a San Francisco sin muchas expectativas, a disfrutar. Disfruté mucho y, mientras lo hacía, a cada paso, recuperé mi confianza, voluntad, pasión y velocidad. Crucé esa meta feliz. Esto era para mí una cuestión de resiliencia: quería ser capaz de volver a ser la misma que era antes de que algo me golpeara fuerte contra el piso. Lo logré. Y valió la pena. Pude haberlo soltado y quedarme en un punto cómodo, pero no me sentiría tan bien conmigo como me siento hoy.

Hoy estoy a nueve días. Durante estos meses he sorteado crisis laborales, viajes y dolencias y he dado lo mejor de mí sin comprometer mi salud o bienestar. He corrido con personas increíbles y he compartido este camino con la gente que más quiero. Hoy me siento lista y feliz. Voy a Boston a celebrar mi vida y el hecho de que, pase lo que pase, hoy soy la Araiz más fuerte y determinada que he sido nunca antes.
Tú también, ven a Boston conmigo 🙂

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8 comentarios sobre “Camino a Boston: T-9D

  1. Muchas Felicidades, uno piensa que nunca se esta listo, pero tu estas más que preparada e irá muy bien, mucha suerte y éxito y….. a corrrer se ha dicho!!!

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    1. Allá nos vemos!!!
      Felicidades, a veces las cosas se dan casi sin buscarlas, otras requieren de un gran esfuerzo, pero en ambos casos hay que estar agradecidos con Dios y con nuestra vida de poder gozarlas!!!

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  2. Envidia de la buena Araiz, soy corredor después que me operaron de piedras en el riñón hace 4 años y no he parado de correr desde entonces a pesar de lesiones que he sufrido. Soy de Colima tengo 47 años y regularmente corro 10 km que son las carreras que se organizan en mi estado, hace un año corrí medio maratón, pero mi meta es llegar a correr un maratón de ahí lo de envidia de la buena.
    Mis mejores deseos en esa aventura que estas viviendo

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  3. Cada uno de los que califica a Boston tiene una gran historia que construyo y avanzo para llegar a Boston y poder tomar la salida. Suerte este lunes. Nos vemos el domingo para la foto de mexicanos que correran este 2017

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