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Crónica y resultados del Split Adidas 9K

AQUÍ PUEDEN VER SUS RESULTADOS Y FOTOS DE META. Carrera Split Adidas 9K 2013

Las carreras Adidas fueron un exitazo en 2012, pero no corrí ninguna. Este año esta la primera que corro y quedé súper feliz con la experiencia. La idea de Adidas es hacer carreras pequeñas a manera de preparación para su 21K, que será en agosto, hicieron primero una de 6, ahora 9, luego 12, 16 y 21K.

548439_10152857198130241_1548548131_nPara estas carreras hay solo mil participantes, es muy cómodo correr con poca gente, excelentes atenciones y organización, ruta súuuuuuper desafiante y divertida y un ambientado como pocos. Los de Adidas y Total Running se están luciendo y se merecen un reconocimiento por eso :) .

Carrera Adidas Split 9K

Salí disparada a 3:59 min/km, pero iba medio dormida porque esta cosa arrancó a las siete, así que en mi mente el reloj decía 4:59 y pensaba que le tenía que meter más. Ya iba en el kilómetro uno y medio cuando pasó un amigo y me dijo “métele Ara, te estás consintiendo mucho” y pues me picó el orgullo durísimo y que le meto.

Carrera Adidas Split 9KDe pronto ya iba en 3:40 min/km, que veo el reloj bien y digo ¡en la torre!, estoy un minuto por debajo de lo que pensaba y reduje mi ritmo, pues mi pace objetivo era de 4:30 a 4:45 minutos por kilómetro según mi entrenador.

Carrera Adidas Split 9K meta

Así lo conseguí, a pesar de las subidas y bajadas inteeeeensas, mantuve un buen paso y de pronto vi que a la vuelta estaba la meta. Alguien se acercó y me dijo ¡ciéeeeerrale! y obedecí, armé mi sprint y crucé la meta feliz y satisfecha.

Hice 42:53, corrí a un ritmo de 4:45 min/km y me sentí cómoda y a guuuusto.

Aquí las fotos, les recomiendo mucho que se inscriban a las próximas carreras Adidas, ¡están buenísimas! y los números vuelan, así que hay que estar muy pendientes de la apertura de inscripciones.

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Adidas Split 9K 2013 Carrera

Carrera Adidas Split 9K meta foto

Carrera Adidas Split 9K

Carrera Adidas Split 9K

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Carrera Adidas Split 9K

En la semana mi jefe me pidió que fuera a la Spartan Race por trabajo, así que mañana estaré en Valle de Bravo viviendo la aventura loca esta. Honestamente ME MUERO DE MIEDO. Puedo correr un maratón sin rollo, pero estas carreras me dan como estrés pues nunca he visto ni corrido una y la expectativa me mata jaja ya les contaré mañana qué tal me va.

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Les deseo mucho éxito en sus carreras o entrenamientos de mañana

¡Felices kilómetros!

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Crónica de la Carrera Récord 11K

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(AQUÍ PUEDEN CONSULTAR SUS RESULTADOS Y FOTOS DE META)

Hace unos días, Vero Velázquez, mi amiga que escribe en Running, de Récord, me invitó a la carrera con la que este periódico conmemoraría sus 11 años. Yo planeaba viajar ese fin de semana, así que le regalé mi cortesía al novio y otra la rifé vía Twitter.

entrega de paquetes carrera record 11kA fin de cuentas me quedé en la ciudad, acompañé a Daniel por su paquete y, estando ahí, me hice la prueba de pisada en el stand de New Balance, las niñas de la marca súper lindas me ofrecieron un número y pues acepté el reto :) .

prueba de pisada new balance carrera record 11kHaríamos la carrera como parte de nuestro entrenamiento de ese día, de 16 kilómetros, por lo que deberíamos correr a ritmo suave, de 5:30 min/km, siiiiin alocarnos. Y no fue fácil, la carrera estaba pensada solo para dos mil personas, por lo que a la salida me di cuenta de que, con esfuerzo, podría colocarme en el podium, estuve a punto de intentarlo y tirar el entrenamiento por la borda, pero enfrié mi cabeza y me fui tranquilita. A veces es complicado enfocarse en los objetivos a largo plazo cuando tienes cosas atractivas que puedes tomar ahora mismo. Pero hay que entender que estas te desviarían de tu mayor meta, por lo que vale la pena seguir con la mente bien fija en lo que quieres. Y así lo hice.

carrera record 11k araizTerminamos tranquilos, la carrera estuvo muy linda, sin aglomeraciones, con muy buena organización y una ruta diferente y desafiante. Me dio mucho gusto saludar ahí a varios amigos.

carrera record 11k endondecorrer

carrera record 11k meta

ruta carrera record 11kDespués seguimos el entrenamiento con una sesión de fuerza con pesas, vapor y terminamos con un desayuno delicioso en El Pan Comido. Así me gusta comenzar los domingos, ver que el reloj marca las 12 y tú ya hiciste un montón de cosas que te hacen muy feliz.

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el pan comidoPara esta carrera usé los Puma Faas 500, unos tenis que estoy comenzando a probar. Los sentí cómodos, suaves, flexibles y bien amortiguados. Algo muy similar a los Nike Lunarglide, pero con suela más flexible. Pronto los podrán ver reseñados con más detalle en un video.

puma faas 500Sigo con mi preparación fija en los 21K del Día del Padre y el Maratón de Chicago, donde clasificaré a Boston. Esta semana entrevistaré al director del Instituto del Deporte del Distrito Federal para saber más detalles sobre los cambios que están planeando realizarle al Maratón de la Ciudad de México, si tienen alguna duda que quieran compartirme, coméntenla en este post por favor.

¡Les deseo una semana increíble!

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Nuevo RP en 10K: Crónica del 10K del Golfo 2013 :D

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El del Golfo es mi 10K favorito, por mucho, es rápido (toda la ruta es de bajada), corres en el atardecer a un lado del mar, se corre dos días antes de mi cumpleaños y se cierra duro para celebrar con un buen café de La Parroquia. ¿Podría ser mejor? ¡Sí! Este año viajé desde el jueves en la noche para pasar hasta el domingo en el Puerto. Hace un mes comencé a prepararme por primera vez con un entrenador muy bueno y los resultados surgirían en este 10K. Mi mejor tiempo en la distancia habían sido 46:08 en los 10K rumbo a los Panamericanos en Guadalajara en 2011 y ya era hora de romper esa marca.

El viernes a las 6 de la mañana, bajamos del autobús y, entre la brisa cálida caminamos hasta La Parroquia, pedí un buen lechero y enfrijoladas y desde ahí vi el mar y el amanecer. Hermoso :) . Más tarde hicimos check-in en el hotel y fuimos por el paquete.

la parroquia veracruz cafe

adidas boost paquete

No pudimos pasear casi, pues yo soy el ser más friolento que ustedes puedan conocer y el norte traía vientos a 100 km/hr que literalmente me empujaban por la banqueta, el mar saltaba más allá del malecón salpicando los autos y las ventanas del hotel rechinaban por la intensidad del viento.

10k del golfo carrera veracruz araiz 2 Busqué entonces un lugar calientito para cenar y encontré Mozzarella, un lugar riquísimo con pizzas a la leña y cerca del hotel.

10k del golfo carrera veracruz araiz pizza mozzarella

Al otro día fuimos a desayunar a un lugar de comida típica veracruzana, comí lo más ligero posible, dormí una buena siesta, luego comí un arroz con plátanos, me vestí de corredora, preparé mi mente y a las 6:45 PM estaba en la línea de salida detrás del pacer de 45 minutos nerviosa, emocionada, feliz. El clima estaba perfecto, el norte se había convertido en un viento suave que te refrescaba mientras corrías y yo me preparaba para ver el atardecer y romper mi marca personal.

Sonó el disparo de salida y me fui rebasando entre banqueta y arroyo, tratando de no perder de vista al pacer. Pronto la gente se dispersó y pude encontrar mi paso. Me sentía tranquila, cómoda, esforzada pero segura. Sin mayor problema pasé el kilómetro 5 en 22:07 (¡Mi mejor tiempo en la vida para esa distancia!) y más adelante comencé con dolor de caballo y agruras :S, tenía ganas de bajar el ritmo, me había puesto unas mallas de compresión hasta el tobillo pensando en el viento, pero por ahí del kilómetro siete ya estaba sofocada y con ganas de aventar la ropa. Me detuve un momento a enjuagarme la boca y seguí adelante. Me dije: Te sientes mal, mientras más dures, peor te sentirás, entrenaste todo el último mes para romper tu marca en 10K, tienes con qué hacerlo, te comprometiste con tu entrenador, contigo misma, dedicaste horas de tu vida, viniste por ese récord ¡y no te vas sin él! Y así fue. Resistí, resistí, resistí. Pronto vi la recta final, apreté el paso en el sprint más veloz posible ¡y levanté los brazos para celebrar mi triunfo! Desde agosto de 2011 no conseguía romper mi tiempo en 10K y ahora lo había logrado a pesar del malestar, el calor y todo lo demás. No hay pretexto que valga, la incomodidad va a aparecer, los obstáculos también.

10k carrera del golfo meta foto araiz 2013Al final están solo tú, tu cuerpo, mente, piernas y corazón bombeando. Tú mandas desde la mente, los demás deben obedecer. Así lo hice y funcionó. Ahora tengo ganas de tatuarme ese 45:44 en la piel. Lo sufrí y lo gocé de principio a fin y se llevó mi energía completa, como debe ser.

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Estoy preparando un video donde les muestro más de mi viaje. AQUÍ platico cómo celebré tras la carrera. Si les gusta, regálenme un voto.

AQUÍ pueden ver el sitio de la carrera, les recomiendo MUCHO correrla el próximo año.

Gracias, un abrazo y felices kilómetros

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Así estuvo la Carrera Nike Nosotras Corremos 2013 :)

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Tras una plática súper inspiradora en la cena con Paula Radcliffe, llegué a dormir a mi casa como entre feliz y flotando, no me la creía. Al otro día a las 6:30 ya estaba esperando a que abrieran mi corral de salida de la carrera. Había desayunado medio bagel y un Gatorade en mi casa y 30 minutos antes de la salida comencé a comerme una bolsita de Sport Beans con cafeína. Quería probar su efecto sobre mi rendimiento en un 10K.

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Mientras más se acercaba la hora del disparo, el corral se retacaba de chicas color melón y mi emoción y mi nervio llegaban a tope. Moni y Adri, amigas ultra veloces, esperaban el disparo a mi lado.

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Quitaron el listón que nos retenía y quedamos a un pasito del tapete de salida. Los chicos de seguridad se acercaron a decirnos que habría cuenta regresiva. Y así fue, 10,9,8,7,6,5,4,3,2…¡y el disparo me llevó a toda velocidad cuesta abajo sobre Reforma.

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Sentí que había salido muy rápido para no estorbar, pero luego me dije: mantén el paso, es bajadita, nada te cuesta. Y así lo hice, doblamos en Mariano Escobedo y llegamos hasta Homero.

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Entonces comencé a contar 1,2,3,4,5,6,7… Esta vez no quería pensar en nada, solo dejar que mi cuerpo estallara en kilómetros mientras mi mente estaba ocupada contando hasta el cien una y otra vez entre la música de mi iPod y mis respiraciones agitadas. Regresamos sobre Homero y entramos a Masaryk, yo no dejaba de contar, respirar, escuchar música, contar, respirar. La calle era casi solo mía, adelante iban unas pocas chicas y reconocía con la mirada caras conocidas en el público pero no desviaba mi foco del conteo, la respiración, la música, el conteo.

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Volvimos ya sobre Mariano Escobedo para bajar sobre Reforma. Ahí me acordé del consejo que me dio Pepe Beker corriendo en NY (les debo la historia), descansa en las bajadas, baja los hombros, abre la zancada y relájate, recupérate. Pasando la Diana, en el kilómetro 6, comenzó la subida hasta el 8. Yo contaba, respiraba, contaba, no permitía que ningún pensamiento se hospedara en mi cabeza, estaba neutra, meditando en movimiento y solo enfocada en llegar al Hard Rock, donde daría vuelta y comenzaría la bajada y el relax de 1.5K hasta la meta.735204_10151531204671282_28377654_n

Delante mío iba Yael, una chica que corre bastante bien y como yo no llevaba el Garmin, la usaba a ella como referente y pacer, me sirvió para mantener el ritmo y la determinación constantes. Por fin di la vuelta y me solté, abrí el paso y lo fui apretando un poco cada vez. A lo lejos se veía la meta, cada vez más y más cerca. Al final una chica se me emparejó y me uní a su pasó ultra veloz para cerrar en 46:36, el mejor tiempo que he hecho en el DF en mi vida y un tiempo que no he hecho en carreras desde hace dos años.

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Crucé tranquila y satisfecha, ni sofocada ni sobre esforzada, sintiéndome feliz. Los Sport Beans se han convertido en mi desayuno favorito antes de un 10K :D , si cafeína me dio un empujoncito increíble sin hacerme un desastre en el estómago.

Más tarde pude ver de nuevo a Paula y agradecerle por ese pequeño consejo que cambió mi forma de correr de una vez y para siempre. Les aseguro, mis carreras no volverán a ser las mismas ni las de ustedes, pues ya les compartí mi recién adquirido secreto.

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La carrera estuvo increíble en cada aspecto, la corrí por primera vez hace cinco años y este 2013 la medalla diseñada por Daniel Espinosa, la atención, ruta, playera y cada detalle me dejaron muy contenta. Quedé en lugar 61 de 10 mil mujeres y lugar 10 de mi categoría, me siento FELIIIIZ por eso, pues he conseguido bajar 9 minutos a mi tiempo de hace 5 años :D .

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Pasé por un masaje y me descubrieron un muslo contracturado por exceso de kms :( . Decidí parar competencias y enfocarme en entrenar por un buen rato :)

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Con Mar y María Noé, de Chiapas, que me regalaron una bolsita hermosa para mi cámara :)

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Con Elena y Jimena ^_^

Me hizo muy feliz ver a 10 mil mujeres decidiendo muchas hacer su primera carrera, muchas vencer sus límites. AQUÍ pueden revisar sus resultados y fotos de llegada a la meta.

Y una vez más, mil gracias a todos los amigos que compartieron conmigo las fotos con las que ilustro este post :D .

¡Felicidades, linda noche!

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Mi plática con Paula Radcliffe :)

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“Never set limits, go after your dreams, don’t be afraid to push the boundaries, & laugh a lot, it’s good for you!” -Paula Radcliffe

A Paula la pared le pega en la milla 17, tiene 40 años, una hermosa familia con dos hijos de 6 y 2 años, una personalidad dulce, sencilla y aterrizada y el récord mundial de maratón, con 2:15:25.

En su primer maratón en el que “solo pensaba en salir a disfrutar,” sentó un nuevo récord de Europa, con 2h 18:56. En su segundo maratón rompió el récord mundial en la distancia y en el tercero, en Londres 2003, volvió a vencer su propio récord, que lleva 10 años intacto. Además ganó tres veces el Maratón de Nueva York y tres el de Chicago y ha participado en varios Juegos Olímpicos.

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Este fin de semana ha sido increíble, siento que de pronto voy a despertar y darme cuenta de que lo soñé todito. Acá les cuento: La semana pasada me enteré de que Paula iba a estar en México para la Carrera Nosotras Corremos. nike nosotras corremos 2013 df mexico araiz paquetes

El sábado fui por mi paquete y mencionaron en el altavoz un concurso en el que, las 10 chicas que corrieran 1km al ritmo más cercano al que Paula promedia en maratón (3:21 min/km), ganarían un pase para la cena con mi ídola. Yo iba en jeans, señores, muy, muy skinny jeans, Converse y camisetita.

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Equis, pedí unos tenis prestados y solo tenían números del 7 en adelante (o_O), yo calzo del 6, pedí los del 7, me los ajusté muy bien, me subí a la caminadora y le dije a la chica: Mátame, aunque me veas mal o rara, no bajes la velocidad, dame 100m para calentar y de ahí súbele a 19 km/hr. Así lo hizo, cada 100 metros la muy linda me decía ¡vas excelente, te falta menos! Mi novio me echaba porras y yo sentía que en cualquier momento iba a salir volando hacia atrás de la caminadora, que rebotaba y sonaba muy intenso. A los 700m ya sentía la garganta ardiendo, resistí, resistí, 800, 900. ¡Felicidades, haz hecho uno de los kilómetros más rápidos!

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Unas horas después me llamaron para confirmarme, tenía un sitio en la cena con Paula, me puse guapa como si fuera a salir con Brad Pitt y llegué al restaurant. Había tres mesas y Paula pasaría un rato en cada una. Cuando llegó nuestro turno, yo la veía y no lo podía creer. Aquí lo que escuché de su boca de lo que todos le preguntamos en la mesa:

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¿Qué tienes en mente mientras vas corriendo un maratón a ritmo de récord mundial?

Solo pienso en correr más rápido, vencer mi paso, sólo eso. No pienso en qué voy a cenar o en mi familia, pienso en ellos en los entrenamientos, pero en la carrera me mantengo 100% enfocada.

¿Qué piensas de correr en parciales negativos un maratón?

Creo que es lo mejor, siempre lo hago así, hago un poco más tranquila la primera mitad. A los 21K, el maratón apenas comienza y ahí aumento la velocidad ligeramente.

¿Cómo te sientes respecto a rendimiento después de haber tenido a tus bebés?

Me siento más fuerte que antes, definitivamente.

¿Qué es lo mejor y qué lo peor que ha traído a tu vida tener un récord mundial?

Lo peor ha sido la fama, la gente me cuestiona hasta mis compras en el supermercado y mi esposo es el último en poder felicitarme cuando gano una carrera. Lo mejor ha sido toda la confianza que me ha dado en mí misma.

¿Cómo cambiaste tu forma de entrenar con los embarazos?

Seguí entrenando un poco más ligero, los primeros 4 o 5 meses corría dos veces al día. (o_O)

¿Qué entrenamiento de fuerza realizas?

Levanto pesas por 45 minutos tres veces por semana y hago algún cross training.

¿Cómo descansas entre entrenamientos o competencias?

Cada ocho días de entrenamiento, descanso un día completo en el que no hago absolutamente nada. Y después de correr un maratón me tomo 3 semanas de descanso absoluto del entrenamiento, haciendo si a caso alguna actividad ligera que no implique correr.

¿Cuál es tu powersong para entrenar?

Stronger, de Kelly Clarkson

(Y sí, todas la queremos dando vueltas en nuestro iPod por siempre)

¿Qué comes durante un maratón?

Un gel, solo uno por ahí de la milla 17.

¿Qué clase de entrenamiento mental haces?

Hago ejercicios de respiración y muchas visualizaciones durante el entrenamiento y el descanso.

¿Tienes algún mantra que repitas cuando la carrera te está costando mucho trabajo?

Simplemente comienzo a contar, cuento del 1 al 100 varias veces, me enfoco en eso y elimino los pensamientos de mi mente.

¿Piensas correr toda tu vida?

Voy a correr mientras lo disfrute. El día que deje de disfrutarlo, dejo de correr.

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Y esa fue la plática, si bien breve, muy emocionante e inspiradora. Ya sé, pude preguntar mil cosas más, pero fue poquito tiempo y les juro que al tener enfrente a esta mujer te quedas petrificado.

Al otro día, en la carrera, apliqué lo que Paula dijo, a partir de la primera subida y antes de que mi mente comenzara a intentar sabotearme, comencé la cuenta 1,2,3…. Logré 46:37, el mejor tiempo que he cronometrado en el DF y una semana después de correr el Maratón Lala. Definitivamente, conocerla cambió mi forma de entender la carrera, pero también mi forma de correr. Inténtenlo y verán lo poderoso que es para callar esa voz en la mente y simplemente dejar que el cuerpo haga lo que es capaz de hacer.

¡Linda tarde!

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Crónica del Maratón de Chicago 2012

Mi octavo maratón, el primero fuera de México. Mi primer viaje sola a Estados Unidos, el maratón en el que quería, de una vez por todas, romper las duras cuatro horas. A la una de la mañana del viernes 5 de octubre, mi histeria me tenía limpiando hasta el último rincón de mi departamento. Sin sueño me fui a acostar, el taxi pasaría por mi a las 5:30 y el viernes antes del maratón es la noche en que más importa para dormir bien. 4:30 en punto, estaba saltando de mi cama, dejando listos los últimos detalles y saliendo bien abrigada rumbo al aeropuerto. Unas horas después aterrizaba en Chicago.

Salí del aeropuerto caminando hacia mi hotel, que en teoría quedaba muy cerca, pero el GPS de mi celular simplemente no funcionaba y me sentí de lo más perdida. Tras caminar unos 20 minutos sin rumbo claro, comenzó el diálogo interno, me sentía cual migrante en el desierto, perdida y ridícula, mapita en mano, pero entre calles sin señalamientos y con un IPhone inservible. Los rumbos no eran preciosos y no había una sola persona caminando en la calle, que más bien parecía una carretera, yo me recriminaba por no haber tomado un taxi, etc, etc. De pronto, por arte de magia, levanté la vista ¡y ahí estaba! el hotel tal como lo había visto en Google Maps. Respiré aliviada, hice check in, me cambié rápido y tomé un taxi rumbo a la expo. El taxista se disculpaba por el tráfico por un partido de futbol, yo reía y pensaba este no sabe nada de tráfico.

Llegué al centro de convenciones de la expo, subí las escaleras y ¡boooom! Un lugar enorme interminable, repleto de marcas, productos y stands increíbles. Quería verlo todo, comprarlo todo, no lo podía creer. Recogí mi paquete en unos 5 minutos (una entrega eficientísima considerando los 42 mil corredores que seríamos) y me dediqué a vagar probando comida, viendo nuevos productos, tomándome fotos y buscando ropa para el frío intenso que se sentía en las calles. Llevaba un short y camiseta sin mangas, necesitaba urgentemente mallas y camiseta de manga larga. Encontré unas mallas de compresión increíbles de CW-X y una sudadera conmemorativa del maratón con protección para mis deditos friolentos. Salí de la expo cuando ya oscurecía, muerta de frío y hambre. me di cuenta de que llevaba desde la mañana sin comer (No lo haaagan) y con la emoción y el nervio, se me había espantado el hambre. Caminé buscando algún lugar para cenar y nada, casas, puentes, nada de gente y el cielo cada vez más ocuro. De pronto ya había anochecido, vi un McDonald’s y entré, pedí un burrito de pollo asado, unas papas y me senté a comer solita en una mesa. Me veía a mí misma ahí sentada, sola, muerta de hambre, enmedio de un montón de gente que asustaba un poco y me daba mucha risa: la cena de carbohidratos más extraña de la historia, oficial. Me sentía perdida y con mucho frío. Cené rápido y tomé un taxi de regreso a mi hotel. Llegando me encontré con Yaz, mi roomie para esos dos días, lindísima. Ya con verla y platicar me sentí de nuevo contenta y tranquila, me bañé, me puse la ropa con la que correría (siempre duermo con ella, es una manía) y Yaz apagó la luz a las 9:30 pm, obligándome a dormir un montón (graaaaacias).

Al otro día, a las 5:30, ya estaba lista y emocionada, esperando el shuttle que nos llevaría al metro. De ahí nos fuimos a la salida del maratón, con cada vez más corredores. Desde que salí del hotel hasta la salida del maratón, pasé más de una hora desayunando: medio plátano, un pedacito de Powerbar, suero y un paquete de Sport Beans.

Ya había cometido en otros maratones el GRAVE error de correr sin desayunar y esta vez estaba muy consciente de cómo me quería alimentar para lograr mi meta. Y hablando de metas, mi gran objetivo era romper las 4 horas, pero el tiempo que había estado visualizando por las noches antes de dormir y al terminar cada entrenamiento eran 3:47:00, ese era mi gran objetivo, un poco ambicioso para la cantidad de entrenamiento que llevaba, pero iba muy, muy mentalizada a hacerlo.

Total que llegamos a la salida del maratón, encontré mi corral y me fui hasta adelante, saldría en el primer corral de la segunda oleada, a las 8 de la mañana y por ahí de la fila 10 de los 21 mil locos.

Eso de windy city no lo entiendes hasta que llegas a Chicago, el aire lo sientes hasta los huesos. Yo estaba sentada en el piso, abrazando mis piernas, hecha bolita. Una chica del staff se me acercó para darme una bolsita calienta manos, me hizo la mañana.

Después escuché que decían mi nombre, volteé y vi a Iñaki, un chico que me recordaba por mi historia en Runner’s y que correría también, me levanté y me puse a platicar con él y sus amigos, que me cayeron muy bien y me prestaron unos guantes porque seguro ya tenía la cara morada. El disparo se acercaba cada vez más y la emoción comenzaba a invadirme, despertarme. Nos deseamos suerte y por fin, ¡dieron la salida! y dentro de mí explotó algo: era un día perfecto, con clima perfecto, en una ciudad perfecta y con un maratón bruuuutal, lo único que debía hacer era disfrutar esa fiesta hasta la meta y, de paso, lograr mi objetivo de tiempo.

Lo que vi en la ruta es muuuuy dificil de describir, NUNCA, nunca había sentido tanta energía, visto tantas miradas de ánimo, emoción, admiración, fuerza, fé.

No había casi ningún punto de los 42 kilómetros que no estuviera tapizado de gente con carteles súper divertidos y motivacionales, niñitos extendiendo sus manos para que las chocaras con ellos, un niño como de 4 años me impactó, estaba viéndome a los ojos gritandome súper fuerte keeeeeep it uuuuuup!!!!! con ambos brazos levantados, sus puñitos cerrados, casi lloro.

Los gritos me alimentaban, las porras lavaban mi cansancio y me hacían invencible. Muchos carteles me mataban de risa, de emoción, me invadía la fuerza, la fé, la seguridad de que lo lograría.

Llevaba un tatuaje que me había dado el grupo de pacers de Nike pegado al brazo. Había pedido el de 3:50, pero solo tenían de 3:45, así que iba revisando con él mis parciales en los relojes cada milla y veía que le llevaba un minuto de ventaja a las 3:45, me sentía completa, feliz e invencible.

Había un Elvis cantando, bailando y chocando manos, miles de grupos musicales de toooodos los ritmos, una cuadra junto a una iglesia cristiana con enormes bocinas que tocaban música de fé y esperanza y gente que tocaba muchas campanitas y te sonreía con tanta emoción, un grupo como de 50 viejitos hippies tocando los Beattles, parques increíbles, casas, el cielo, los árboles, todo, todo era hermoso y perfecto, me lo bebía con los ojos y quería llevar cámaras en ellos para traerles tantas imágenes.

Pasamos por el barrio mexicano y las banderas y los gritos, el carrito de tamales, las niñas bailando con trajes típicos y el mariachi me sacaron las lágrimas.

En el barrio koreano, todos, desde los más jóvenes hasta los más grandes bailando Gangham Style con una pila como si se acabaran de tomar litros y litros de café. La energía de todas las porras se respiraba, era intensa y te empujaba a mantener el paso.

Nunca me costó trabajo seguir, no hubo dolores, pared, ni nada. De pronto sentía como una pequeña molestia en alguna parte del cuerpo y le decía a mi cuerpo: NO HAY PRETEXTOS y en el momento, la molestia se esfumaba, no me iba a dar permiso de encontrar una excusa para no conseguir mi objetivo.

Unos días antes de irme, entrevisté a Lourdes Mayol, asesora científica del GSSI, de Gatorade, quien me habló de la importancia de consumir entre 30 y 60 gramos de carbohidratos por cada hora de ejercicio intenso en competencias de larga duración, por lo que tomé 5 paquetitos de Gatorade Chews (unas gomitas deliciooooosas que llegan a México en 2013 y que tienen 30 gramos de carbohidratos por paquete) y cada 10 o 15 minutos me comía una (en el paquete venían 5 gomitas).

Lourdes me dijo que cada paquete de geles, gomitas o Sport Beans, lo debes tomar con 500 mililitros de agua (no Gatorade) para que se disuelva en el estómago y se logre el efecto deseado.Si lo consumes con Gatorade no se logra, por lo que hay que tomarlos con agua y después seguir tomando Gatorade a lo largo de la carrera. Así lo hice y funcionó como magia, mantener mis niveles de carbohidratos a tope era algo que estaba haciendo por primera vez y cuyos resultados me impresionaron.

Normalmente, en otros maratones, solo comía medio gel en el kilómetro 21, reponiendo casi nada de carbihidratos y llegando al km 36 mareada, con dolor de cabeza y descendiendo el paso de 5:10 hasta a 8:00 minutos por kilómetro (nefaaaaasto).

Total que esta vez no me pasó, dos cosas hicieron la gran diferencia en mi desempeño en la competencia: la mente, a la que no le di permiso de poner pretextos ni bajar la guardia y la alimentación, que cuidé como nunca antes durante los seis meses anteriores al maratón, comiendo suficientes proteínas, vitaminas, hierro, poca grasa y suficientes carbohidratos de buena calidad, hidratándome muy bien y durmiendo lo más posible. No tenía idea cuánta diferencia podría hacer con esas cosas que a veces pasamos por alto pensando: yo corro y soy flaca, puedo comer lo que quiera.

Y aquí voy a ser súuuuper honesta: entrené poco :( , entre los dos trabajos y mi vida personal, debo haber hecho un 50% de mis entrenamientos, pero nunca falté a una distancia en fin de semana y, modificando algunas otras cosas, conseguí mi objetivo.

Total que de pronto ya estaba en el kilómetro 42, pasé una subida y frente a mí, la meta, corrí hacia ella emocionada, feliz, esperaba ver un 3:50 en el reloj, pero al voltear hacia arriba lo vi, 3:46 al cruzarla, increíble, súper emocionante, genial y muy, muy satisfactorio, más que nunca antes. (Entré saltaaaaando :D )

Después me pusieron mi capita galáctica que dan en los maratones gringos, caminé despacito, me senté en el piso a estirar, a sentir dolor en toooodo mi cuerpo y a creérmela: había roto mi obstáculo, había rebasado mi objetivo y no me había lastimado nada en el camino.

Mención especial se merecen mis tenis. Por primera vez en la historia de mis maratones y carreras más cortas, llegué a la meta sin ampollas ni uñas damnificadas. Normalmente pierdo una uña en cada maratón y eso, como sabrán, es un poco incómodo. Otras veces los tenis me han provocado dolor en el arco o algún roce que tras varios kilómetros se vuelve insoportable y me trae el pie sangrando.

Estos bebés me cuidaron de principio a fin la pisada, la piel y las uñas, estuvieron conmigo en cada uno de mis entrenamientos de distancia considerable y me llevaron flotando hasta la meta. Los amé, pues, porque además se aventaron conmigo el maratón que corrí el fin de semana siguiente, que tuvo una ruta muy, muy pesada y accidentada, pero ellos me amortiguaron cuidando de mis pies y articulaciones. Después de haber pasado esta GRAAAN prueba de fuego, les doy un 10 y súper recomiendo los Puma Complete Velosis III como una opción muy accesible en precio y de gran calidad para corredores de largas distancias con pisada neutra o ligeramente pronadores, absorben genial el impacto y te permiten moverte muy cómodamente :)

Lo primero que hice fue beber un Gatorade Recover para recuperar mis músculos.

Después fui a la fiesta post maratón donde me encontré con varios conocidos y amigos, entre ellos los chicos de Total Running, nos tomamos fotos, platicamos, nos felicitamos, más tarde comimos juntos y después llegué a morir a mi hotel.

Los demás días, hasta el sábado siguiente, me la pasé paseando por Chicago, conociendo una ciudad de la que me enamoré, comiendo delicioso y recargando carbohidratos para mi siguiente reto: El Maratón de Mujeres de San Francisco el domingo siguiente.

Esos días fueron felices y mágicos, corrí a la orilla del Lago Michigan, conocí el acuario, el museo con el tiranosaurio más grande del mundo, grabé un comercial en ese museo (me lo pidieron así súuuper random mientras visitaba jaja), comí las cosas más gooordas y ricas que he comido en mucho tiempo, me tomé un martini en un bar a 400 metros de altura, fui a la playa, al zoológico y recorrí las calles de esta ciudad hermoooosa.

Les enseño en mis fotos un poquito de lo que viví y les digo de verdad que cada corredor debe hacer este maratón, porque es una experiencia indescriptible que todos tienen que vivir.

Gracias por leerme, ¡un abrazo!

Araiz

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Mis 34 kilómetros en el MICM

El Maratón de la Ciudad de México es, por mucho, mi carrera favorita. Desde que lo corrí por primera vez (21K en 2008), lo he visto crecer en organización, porra y participantes y me encanta verlo cada día más guapo, pero este año se lució. De principio a fin de la ruta, no esuché una sola queja. ¡Felicidades a Emoción Deportiva y el IDDF por eso!

Y aquí les va mi experiencia:

DÍAS PREVIOS

Cuando voy a Monterrey, un grupo enorme de corredores de aquella ciudad me recibe siempre de la mejor manera, son los Gusanito Runners y esta vez vinieron en un grupo de ¡60 maratonistas! a correr el MICM. Viernes, sábado y domingo estuve con ellos cargando carbohidratos, platicando, compartiendo la carrera y celebrando sus logros. Me encantó recibirlos y en diciembre los veré en el Maratón de Monterrey. Me trajeron la nueva playera de su club con mi nombre y se los súuuuuper agradezco, compartí momentos muy padres con ellos este fin de semana, son súper divertidos.

EL DOMINGO DEL MARATÓN

Vivo muy cerca de la salida del maratón y pedí un taxi para llegar muy temprano, pero cuando llegamos a Avenida Juárez, ya estaba cerrada, y mejor me bajé y entré al metro. El andén estaba repleto de corredores y en el ambiente se respiraban nervios, emoción. Esperábamos el primer metro del día, el de las seis de la mañana, que venía desde Cuatro Caminos. Por fin llegó y en el vagón platiqué con una par de señores mayores, que este año esperaban por fin romper las 3:15. Mis respetos para ellos.

Saliendo del metro en el Zócalo, fui al guardarropa a dejar mis cosas y me formé en el contingente de mujeres, saludé algunas amigas, me tomé un Gatorade Prime que me dieron en la entrada y escuché el himno nacional mientras mi piel se ponía chinita. Por fin, ¡el disparo! Y mientras salíamos, el arco delante de la meta explotó en fuegos artificiales, haciéndome llorar una vez más, al dar la vuelta al Zócalo, veía brincar fuegos artificiales de todos los colores, el cielo estaba aún de noche y poco a poco, cuando avanzábamos entre Juárez y Reforma, la luz comenzaba a aparecer y la luna se veía enorme, hermosa frente a nosotras.

Pasamos por el Monumento a la Revolución, en La Palma nos encontramos con las porras de los mediomaratonistas que estaban esperando su salida, entramos a Polanco y poco a poco me fui encontrando con amigos que me saludaban, gritaban o se detenían un momento a platicar. Estaba tan emocionada que ni me había fijado en los kilómetros ni en mi paso, estaba de fiesta, feliz.

De pronto estaba ya en el kilómetro 14, dentro del Bosque de Chapultepec, el sol estaba hermoso, la luz jugaba con las hojas de los árboles y yo no podía dejar de sentirme bendecida de estar ahí, sana, corriendo y disfrutando con miles de corredores de mi ciudad.

Pasando Gandhi volvimos sobre Reforma hasta la Diana, crucé el tapete de los 21K en 2:00 hrs, a pesar de que quería llevar un paso muy moderado, iba bastante bien y me sentía enterita. En Chapultepec me salí de la ruta para meterme al metro, entonces llegó un chico y me preguntó asustado “¿Estás bien?” me reí y casi sin poder respirar asentí, entré al metro y tuve que dar una gran vuelta, ir hasta Tacubaya, transbordar y bajar en Mixcoac.

Al salir me reincorporé a la ruta, pero ya sentía mis piernas un poco duras, me tomó unos 10 minutos volver a entrar en calor y ritmo, cuando corríamos sobre Insurgentes el sol estaba intenso y nos golpeaba la cara, las porras eran impresionantes, en ningún otro año había visto tanta gente en la ruta y con tan buena actitud, tenían miles de puestos de abastecimiento improvisados, carteles divertidos, gritos de ánimo, extendían la mano para chocarla contigo, te miraban a los ojos y sentías que te comprendían, te admiraban por estar ahí haciendo lo que estabas haciendo.

No se cómo de pronto me “teletransporté” del World Trade Center a la Glorieta de Insurgentes, esa subidita ya me cayó un poco gorda, pero de bajada sabía que estábamos a punto de llegar.

En la esquina de Reforma e Insurgentes, en el kilómetro 35, tomé un vaso de Gatorade y no encontré otro puesto de abastecimiento sino hasta el kilómetro 40, en Juárez y el Eje Central, cuando ya moría de sed y estaba considerando seriamente detenerme en un Oxxo.

Corrí sobre el Eje Central hacia Izazaga, el piso estaba mojado, la gente se cerraba sobre la acera para gritar a los corredores y todos sabíamos que la meta estaba ya muy cerca, solo había que resistir un poco más. En el kilómetro 41, el sol ya me había dado en la torre, la cabeza me dolía y me sentía deshidratada, comenzaba a perder la fuerza. Entonces, Citlalli, mi amiguísima de entrenamientos y carreras que se fue a vivir a Querétaro y no veía desde hace dos años, se apareció gritándome con su sonrisota y comenzó a correr a mi lado, dándome ánimos. Eso me recargó la pila al cien, aceleré el paso y vislumbré al fondo la meta, la Catedral, mi maratón, mi ciudad, alcé los brazos y crucé el arco.

Cruzando la meta me dieron un Gatorade Recover. Su sabor no es el mejor, por lo que nunca antes me lo había tomado completo al terminar una carrera, pero esta vez decidó hacerlo, estaba helado y yo moría de sed, fue taaaaaan refrescante.

Saludé algunos amigos y comencé a sentirme débil, mal, fui por mis cosas al guardarropa, me senté ahí mismo a un lado de una valla, me quité los tenis, calcetines, recosté mi cabeza y, por un minuto, me quedé dormida, completamente. De pronto reaccioné, me levanté y arrastré mi humanidad hasta el Starbucks más cercano, donde pedí un café helado para seguir recuperando proteínas y un vaso con frutas para los antioxidantes y ahí sí, me acosté en un sillón cuan larga soy y me dormí profundamente por unos 15 minutos, debí haber consumido más Sport Beans pero por olvidadiza me había dado un bajón de azúcar impresionante. Después me fui a mi casa, me metí en el bote de la ropa con dos bolsas de hielos y agua, me di un baño, me arreglé u salí para encontrarle en el Salón Corona con mis amigos Gusanitos de Monterrey para celebrar y comer un poco, entonces ya me había regresado la actitud y me sentía bien, tranquila, relajada, no tenía nada de dolor muscular ni en los pies por alguna rozadura, había sobrevivido a los 34K elegaaaantemente y a gusto.

Después de estar todo el día con estos amigos, llegué a mi casa, dormí profundamente y al otro día me levanté como si nada, increíble, ningún dolor, ningún malestar, lo único que me duró hasta el jueves fue el dolor de cabeza por la insolación, pero mis músculos, huesos y articulaciones estaban como si nada, como si hubiera sido un 3K cualquiera. Eso me dio una gran seguridad de que, cargando mucho más combustible durante este mes, Chicago lo haré excelente, pues estoy totalmente lista física y mentalmente.

Respecto al MICM, me encantó saber que la cantidad de mujeres en los últimos 3 años aumentó en 63%, el doble que la de hombres, que aumentó un 37%.

No corrí el maratón completo, pero no pude perder oportunidad de ser parte de esta, la gran fiesta de mi ciudad, junto con  1,501 mujeres y 6,448 hombres maratonistas y cerca de nueve mil medio maratonistas.

Otra vez, el 80% de las fotos de este post son fotos que amigos de Facebook me tomaron espontáneamente durante la carrera y después me compartieron en FB. Es como tener un ojo en cada punto de la ruta, ¡MIL GRACIAS POR ESO! (Miriam Lucía Muñoz Santiago, Richilango Mayen, Yara Alonso Viedma, Miguelón Jiménez, Angel H González, Jorge Gutiérrez, David Ramirez Hernandez y Luis Calzada Villanueva).

Y, al final, pero no menos importante, quiero compartirles lo feliz y afortunada que me siento de, dos años después de haber padecido cáncer (que me sacó de la jugada para el MICM 2010), estar sana y completa y corriendo con pasión por las calles que tanto amo. Soy muy feliz de tener esta oportunidad y cada día intento aprovecharla al máximo.

Pues eso, ¡les deseo un fin de semana cargado de kilómetros!

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Corriendo en el Caribe

Hace algunas semanas, me invitaron a hacer una entrevista con un importante doctor italiano, vocero de Herbalife. ¿El lugar? ¡Cancún! Yo nunca había estado allá y, además de interesarme el tema de la entrevista, me emocionó mucho la idea de viajar a la playa aquella tan paradisiaca. Lo primero que hice fue investigar en el calendario de carreras de allá, encontré una para ese domingo, llamé y me inscribí. Todo estaba listo.

Y ahí me tienen en el aeropuerto el viernes con mis papás, que estaban de visita en la ciudad, desayunando y partiendo a la playa. Llegando sentí la humedad inteeeeeensa, me recogió el publirrelacionista de la marca y llegamos al hotel. Después de instalarme fuimos a cenar en un restaurante a la orilla del mar y ahí, entre las olas, la plática y el pescado fresco, me olvidé de cualquier preocupación que pudiera haber tenido en la vida.

Al otro día sería la entrevista, llegué al Centro de Convenciones donde el doctor estaba liderando un evento enorme y lo tuve a mi disposición una hora, para preguntarle toooodas mis dudas sobre nutrición deportiva, alto rendimiento, hidratación y todos esos temas que, además de ser importantes para mi trabajo como periodista, me apasionan.

Terminando la entrevista, fuimos al Mercado 28 a un restaurant donde me comí uno caldo de camarones que no se imaginan, fresco, delicioso, inolvidable. Anduve el resto del día paseando por la ciudad, haciendo compras y tumbada en la playa asoleándome.

El domingo a las seis ya había amanecido y yo iba (en un carísimo taxi, como todos los de Cancún) rumbo al kilómetro cero de la zona hotelera, la salida de la Carrera Delfines, en la que me había inscrito.

Ya iba llegando la gente y se preparaba, calentaba, se ponía su número. Me coloqué en la línea de salida y así, sin disparo y con un en sus marcas…listos…¡fuera! salimos unas 500 personas, todos disparados. A pesar de ser tan temprano, el calor se sentía intenso, quemante, yo había llevado los zapatos incorrectos, unos muy amortiguados que se habían súper calentado y me quemaban los pies.

Tanto era mi malestar que, en la vuelta de los 5K decidí cerrar a la meta y no ir por los 10, sería un suplicio y terminaría completamente ampollada. Crucé la meta de los 5K en 23:05, mi mejor tiempo en esa distancia en competencia hasta el momento. La altura me había ayudado, pero la dificultad por el calor y la humedad había aumentado.  Llegué a acostarme en el piso, viendo el cielo y sintiendo feliz cómo mi respiración se normalizaba. Definitivamente correr en Cancún y esa zona no es algo fácil, pero si consigues resistir el calor y la humedad, conseguirás muy buenos tiempos, pues la altura a nivel del mar y las rutas prácticamente planas y muy escénicas, ayudan enormemente. Hay que cuidar realmente la hidratación antes, durante y después de la competencia y la recarga de minerales, pues aquí se suda en serio. Hay que considerar que esta carrera la corrí en verano, pero los maratones de La Riviera Maya y Cancún son en octubre y diciembre, respectivamente, por lo que el clima será más amable en esos días. En Cancún hay corredores de muy buen nivel, tiene una ciclopista enorme por la que se puede correr muy cómodamente y una comunidad grande de triatletas y Ironman.

Como abastecimiento final me encantó el detalle de que, en vez de recibirnos con un plátano, había rebanadas de sandía muy dulce y jugosa. Me supo a gloria. Las señoras que esperaban a sus esposos corredores tenían disponible una clase de zumba para entretenerse y estaban felices bailando.

Me quedé a la premiación, pues mi amigo Mike, que vive allá, había quedado en segundo lugar de los 10K con un tiempazo. Yo habría quedado en 3er lugar femenino de 5K, pero como me inscribí a los 10K, pues ya no valió y no tuve trofeíto con delfín :( .

Después regresé a mi hotel, seguí paseando y bronceándome y volví a la loca ciudad con un respiro, desintoxicada y renovada.

Por eso y más, ¡amo mi trabajo!

Si quieren saber más sobre carreras y triatlones en Cancún, visiten el sitio Enfoques Cancún, muy completo y siempre actualizado.

¡Feliz día!

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Trail El Zarco: Mi primera aventura en la montaña

Una noche, terminando de entrenar en El Sope, me encontré a mi amigo Olin y me presentó a Memo, dueño de Krazyrunners, empresa que se dedica a organizar carreras de montaña. Les conté que no había corrido nunca una prueba de ese tipo. En menos de 15 minutos ya tenía una invitación a un trail por cortesía de Memo. “Solo son 15 kilómetros, pensé, ¿qué tan complicado puede ser?” No tenía ni idea.

Pasaron las sermanas y llegó el día, el 20 de mayo salí rumbo al Estado de México y en menos de una hora ya estaba ahí, en El Zarco, en un clima completamente distinto al del D.F esa mañana, todo lleno de neblina y ¡helado!  Yo llevaba faldita y playera, una sudadera por si acaso y chanclas para descansar los pies tras correr.

La carrera comenzaría a las 10 y todo el ambiente era completamente distinto, adelante de un puesto de quesadillas y pegada a un restaurante campirano, estaba la línea de salida. Los corredores tenían que registrar sus nombres antes de salir, todos estaban muy contentos, relajados y sin poses. Llegó la hora de formarse para salir y éramos apenas unos 500 participantes, nada comparado con las carreras masivas a las que estamos acostumbrados en el D.F.



Tras salir, trotamos suave por un camino empedrado y en unos minutos nos encontrábamos ya  subiendo por una vereda estrecha de tierra en la que apenas cabían las pisadas de una persona y su cuerpo, todo el tiempo tenía que ver el piso, pues había lodo, hoyos, piedras, troncos. Con la cabeza y el cuerpo tenía que librar plantas y algunas ramas. Tenía que estar 100% en el “aquí y ahora”, si no lo hacía, me rompía los dientes.

Esta vereda nos subiría hasta los 3,450 msnm ¡una locura!, conforme daba un paso más, iba sintiendo en la garganta y el pecho la deuda de oxígeno, ese dolor-ardor en la garganta, esa respiración agitada a pesar de ir prácticamente caminando. Íbamos en una fila, pues sólo cabía por el camino uno a la vez. Tenía que llevar el paso que me marcaban los de adelante, pues si no lo hacía atrasaba a los que venían detrás, De pronto, tras un rato de subir, vi un tronco y quise sentarme ahí, dejar pasar a los rápidos, estába exhausta y apenas llevaba un par de kilómetros.

Finalmente llegamos a lo plano, un camino ancho y menos accidentado, ahí me relajé y troté suave, cuidando por dónde pisaba. Después vino lo bueno, así de pronunciada como habia sido la subida, una bajada por la que “caímos” en picada, al principio pisando con miedo y precaución, pero después de unos minutos las piernas se dominaban a sí mismas, habían alcanzado una velocidad vertiginosa y yo sólo saltaba para librar piedras y baches mientras mis piernas me llevaban a toda velocidad cuesta abajo y la adrenalina se hacía una presión en mi garganta, una presión de emoción y libertad, una sensación increíble e incomparable.

Después llegamos a la parte baja de un puente, no se veía absolutamente nada y mis pies pisaban chueco csobre las piedras, dándole en la torre a mis tobillos flacos. Luego un prado, el Valle de Carboneras, llegando a la marca de 7.5 km, la mitad de la carrera, no lo podía creer, estaba cansadísima y apenas llevaba 7.5 simples kilometritos. Nos dieron Enerplex de coco, le di unos tragos y seguí adelante. Ahora  nos tocaba volver sobre nuestros pasos, subir de vuelta por la bajada vertiginosa que ahora se había convertido en una pendiente enorme e interminable, de repente tenía que apoyarme en el brazo de Daniel, me dolía todo y estaba muy cansada, tenía ganas de sentarme en una piedra, pedir que me llevara la barredora. Mientras más subía, sólo pensaba ¿qué estoy haciendo aquí?, ¿qué necesidad de venir a sufrir y llevar a mi cuerpo así a sus límites? la subida seguía y seguía y seguía, cada vez más ruda. Por fin llegamos de nuevo a lo plano, me tranquilicé y troté suave, tenía dolor de caballo. Cuando estábamos a punto de alcanzar el otro puesto de abastecimiento, no vi una piedra bajo mi pie y ¡tras! caí toda sobre la tierra, raspándome ambas rodillas y las palmas de las manos, que metí para no entregar los dientes. Se metió tierra en la herida y me ardía muchísimo. Pensé ya comenzaste, ahora lo terminas y párate rápido porque mientras más pronto salgas de este bosque, mejor. Me levanté y seguí trotando, solo enjuagué un poco mis rodillas con agua y emprendí la bajada hacia la meta.


De pronto, ya nada me dolía, había encontrado mi velocidad bajando y ya nada me detenía, brincaba de piedra en piedra y me invadía de nuevo esa sensación de felicidad, de triunfo de emoción que se desborda, ganas de llorar y gritar. Sintiéndome así crucé la línea de meta, con una satisfacción y alegría de haberlo logrado, que hace mucho tiempo no sentía en una carrera.

Después, un café caliente y una quesadilla, mi chamarra calientita y los paramédicos me confortaron. Fue una carrera como ninguna otra que haya corrido antes, en solo 12 kilómetros me llevó a mis límites físicos y emocionales y me mostró de nuevo que, sin importar lo grande y complejo que se vea el obstáculo, solo es cuestión de tiempo para superarlo.

El ambiente me encantó, disfruté saludar y compartir estos kilómetros con amigos y corredores de montaña que, a pesar de tener rendimiento impresionante y ser incluso ultramaratonistas, son los más sencillos y están dispuestos siempre a ayudarte o aconsejarte. Es otro mundo el de las carreras de montaña, pero un mundo que, definitivamente, no deben quedarse sin probar.

En cuanto a los gadgets, mi amado Garmin solo reaccionó durante un kilómetro, pero el Endomondo con el GPS del teléfono no tuvo problema para medir la distancia. Los Sport Beans que comí antes y durante la carrera me mantuvieron la pila arriba, los recomiendo mucho para rutas rudas como esta.

El lunes siguiente, no me podía levantar, me dolía absolutamente todo, como si hubiera corrido un maratón el día antes. Caminaba chistoso, pero me sentía satisfecha y feliz. Ahora respeto y admiro mucho más a quienes participan frecuentemente en este tipo de carreras y pronto volveré a otra mucho más preparada para las condiciones específicas y lista para vencer de nuevo a la montaña.

Gracias a todos los amigos que me compartieron sus fotos y ayudaron a hacer más completo este post ;) .

¡Linda tarde!

Acá unas fotos del sitio de la carrera, fuera de lo común y muy lindo. Nos dieron mucha risa el restaurante donde vendían “godorniz” y los anuncios imperativos que te mandaban a comer conejo y trucha :) .









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Crónica de la Nike Nosotras Corremos 2012

Este año, para mí, la Carrera Nike fue una aventura 100% distinta. Estoy feliz y tengo dentro un millón de cosas que contarles, ¡así que aquí voy!

Como les había platicado, desde fin de año 2011 pesqué una periostitis y me fui al sofá completamente, gané algo de peso y no fue sino hasta medidados de febrero que pude volver a entrenar. Tuve 3 semanas de vacaciones enmedio de mi cambio de trabajo y las dediqué a disfrutar: levantarme tarde, comer delicioso, salir, pasear y, sobre todo, entrenar 4 veces a la semana en El Sope. Cambié mi plan de entrenamiento por uno de la página My Asics, este me exigía trotar dos veces por semana 5km a un ritmo de 6:17/km, muy suave, hacer otro día a velocidad media y (aquí viene lo rudo), un día tenía que hacer los 5 kilómetros a un ritmo de 4:42. La primera vez, no supe si lo lograría, estaba emocionada pero con miedo. Me solté en la pista chica del Sope, Garmin en mano ¡y pude! 22:49 minutos después había terminado mis 5 kilómetros y había logrado ¡el tiempo más veloz de mi vida en esa distancia! No saben lo satisfecha (y moribunda) que me sentí.

Tras 2 semanas de estos entrenamientos y aún sin inscribirme a la Carrera Nike, me enteré de la promoción de Netshoes: De entre las 500 chicas que se inscribieran a través de su sitio web, las primeras 3 en cruzar la meta ganarían un viaje al Nike Women’s Marathon, en San Francisco. Yo SIEMPRE he querido correr ese maratón, desde hace años, sólo que es toda una complicación, como en Nueva York, tienes que entrar a una lotería para buscar una inscripción. Pero lo vale, por mucho.

Total que me inscribí por Netshoes y comencé a ilusionarme con la idea de ser una de las 3 afortunadas. El día de la entrega de paquetes, pasé al módulo de Netshoes, me dieron unas manguitas amarillas y me dijeron que debía usarlas a lo largo de toda la carrera para que sus fotógrafos lograran identificarme y, sobre todo, para detectarme en caso de que fuera una de las tres suertudas. Las mangas no se ajustaban a mis bracitos flacos, así que una mañana antes las pegué con seguritos a mi playera. El sábado estuve en la entrega de paquetes, me divertí mucho viendo todo lo que ofrecían a las participantes, me tomé esta foto, por ejemplo. Y muchas otras que quedaron aotrapadas en mi cámara :( y pronto subiré acá para completar el post más lleno de fotos de la historia del blog ;) .

Después de recoger mi paquete, me tomé un café, fui a comer algo ligero y anduve el resto de la tarde de compras. En la noche, ya para dormirme, me sentía nerviosa y emocionada, no pude cerrar los ojos sino hasta las 2 de la mañana, ustedes me entenderán.

A las 5:45 del domingo ya estaba despierta y alistándome para salir: playera, chip, me tomé mi Ensure y algo de Gatorade como desayuno y salí feliz y congelándome. Llegando, a las 6:50, me encontré a algunas amigas, nos tomamos fotos, platicamos y me fui al corral de salida delantero para calentar.

Aún faltaban por llegar muchas chicas y tuve espacio cómodo para trotar y hacer arrancones. La adrenalina comenzaba a sentirse en mi piel chinita, en mi estómago hecho bola. La emoción comenzaba a invadirme.

Ya entrada en calor, me acomodé en la línea de salida de hasta adelante, ahí, entre celebridades y fotógrafos, sentía mi garganta apretada y como unas ganas de llorar y gritar de emoción, ¿sí saben cómo?

De pronto ¡boooooom!, sonó el disparo de salida y mis pies explotaron hacia delante, me abrí camino entre dos chicas con un ligero golpe de hombro y volé. Cuando volteé a ver mi Garmin, iba a 3:45 ¡y me sentía como si nada! No lo vi en ese momento, pero iba a la par de las punteras, una locura. Me dije, tranquiiiila, no quieres tronarte y entonces, con esfuerzo y sintiéndome lenta, bajé mi ritmo a 4:40. La adrenalina provoca milagros jajaja. En estas fotos me pueden ver a la derecha, solita, con mis mangas amarillas, short negro y coleta.


Los siguientes kilómetros transcurrieron lindos, suaves, sin problema. Hasta ese momento era la primera de la carrera con manguitas amarillas, de pronto vi una chava que me rebasó con mangas también, intenté mantener su paso, pero era demasiado intenso, así que me tranquilicé y seguí a mi ritmo. Más adelante moría por escupir, pero simplemente no podía (nunca he podido), entonces me detuve por un vasito con agua y para escupir y en ese momento pasó tras de mi una chica que me dijo algo de que el agua estaba fría, volteo ¡y era otra con mangas amarillas! Ahí supe que iba en tercer lugar y que no lo iba a perder, me arranqué con todo y entregué mi máximo esfuerzo. Estas fotos son cerca del km 5, que crucé en 23:59.65 ¡mi mejor tiempo de 5K en una carrera!

A partir de ahí comencé a sentir el rigor, pasamos junto a un puesto de tacos, carnitas o Dios sabe qué y sentí toda la intención de vomitar, tenía ganas de parar, ganas de irme a mi casa a mi cama calientita, abrazar a mi novio desayunar chilaquiles y café, qué carajos estaba haciendo ahí. Ese pensamiento ocupó mi mente dos segundos, tragué saliva, saqué toda la fuerza de mi interior y apreté la zancada.

En el kilómetro 7 me estaría esperando Daniel para acompañarme hasta la meta, yo ya necesitaba que fuera el 7 y no veía que se acercara, me urgía ya. De pronto lo alcancé, estaba con la porra de Nike, me gritó algo y se fue conmigo, me hablaba, me tomaba fotos, yo ya no lo escuchaba, estaba tan concentrada como nunca antes, todo mi enfoque estaba en seguir, en no darme por vencida, “brazada y meta”, repetía en mi mente, mientras mi semblante se ponía peor cada vez. La subida ligera sobre Reforma hasta Gandhi se me hizo eterna, no llegábamos, no llegábamos, sabía que a partir de la vuelta, todo sería de bajada, pero no terminábamos de subir. De pronto giramos y pude aumentar el paso, un poco, sólo un poco.




Pasando la Estela de Luz, vi el arco de meta al fondo, Daniel volteaba constantemente y yo tenía miedo de que me dijera que otra niña con manguitas venía atrás, apreté el paso lo más que pude y seguí y seguí y seguí cada vez más cerca de la meta. Tenía ganas de hacer un sprint, pero algo dentro de mí me dijo que no lo hiciera, sentía que me podía desmayar.

Por fin mi pie tocó la meta, sentí tanta satisfacción, alegría, y…

Mis piernas comenzaron a sentirse como si los huesos fueran de gelatina, me fui de lado a punto de caerme y un chico de la organización me tomó de los brazos, recuerdo que me hablaba y yo le decía que no me llevara a una ambulancia, que estaba bien, que sólo me ayudara a sentarme en el piso y respirar.

Me sentó entonces a un lado suyo y me llevó algo de tomar. Yo respiraba y sentía todo dar vueltas. Llegó entonces una paramédico a revisarme y me dijo que todo estaba bien, que sólo había sido mucho esfuerzo.

Acá un video del momento fatídico. Aparezco desde el segundo 8 a la izquierda ;) . Dénle click a la siguiente imagen para ver el video.

De pronto, veo a una chica con mangas amarillas cruzar la meta y un muchacho que fue rápido a pedirle su número y apuntarla en una lista. Entonces, saqué fuerza de no sé donde y me paré como resorte a reclamar ¡yo soy el tercer lugar! “Sí, ya te tengo apuntada, no te preocupes, sólo dame tu nombre”, me dijo jajaja, le di mi nombre entonces y me pidió que pasara a un stand de Netshoes a que me tomaran la foto. Caminé por la medalla e hidratación y ahí me encontré con Daniel.

Yo nunca he tenido calambres, nunca, pero ese día, a cada paso que daba, sentía que una parte diferente de la pierna se me ponía dura, dura y dolía, me estuvieron dando calambres todo el tiempo por varios minutos. Pasamos entonces a que me tomaran la foto, ahí me recibió una niña de Netshoes súper linda ¡ella es nuestro tercer lugar! decía y todos me felicitaron. Me tomé la foto con mi mejor cara y salí corriendo a botar mis pedazos a un sillón de Starbucks, ahí estuve casi una hora platicando.

Después fui a Sanborns a desayunar con amigos, volví a bañarme y descansar un poco y salí a comer y festejar a La Vid Argentina. Fue un domingo increíble, pero lo realmente increíble fue probar mis límites, ir más allá de lo que creía poder y de lo que mi cuerpo, mi preparación y mi mente eran realmente capaces de hacer. Cuando haces eso y entregas cada gota de esfuerzo y sudor, pasan cosas increíbles, como la que me pasó a mí.

No fue mi mejor tiempo, ni el mejor que haré en la vida, pero sí fue la carrera en la que más he entregado de mí y…

¡¡¡¡ME VOY A SAN FRANCISCO!!!!!

Algo que no me van a creer es que, de todas estas fotos increíbles que puse en el post, ninguna la tomé yo, todas las tomaron amigos que las compartieron conmigo en mi Facebook, ¿No es lo máximo? Mil gracias por el apoyo, las porras ¡y las fotos!

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